Yanko

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Febrero 16, 2007

El Garage y la Psiquiatría

Publicado por yanko en General

Ella

Hace varios días que mi automóvil emite un sonido desagradable. Alguna pieza mal ajustada, pienso. Necesita reparación. Sin darle más vueltas al desagradable ruido, me olvido del asunto, hasta que un amigo me comenta que su vehículo presentaba también un rumor molesto, por lo cual lo envió al taller para subsanar la situación. 

Después de una tarde en el taller, la resonancia molesta del auto de mi amigo, había desaparecido. Me sugirió que hiciese lo propio con el mío y consecuentemente me liberaría, tanto del retumbo molesto,  como de futuras incursiones en gastos mayores debidos a no haber tratado la cuestión en el momento oportuno. Me pareció razonable y dejé el auto en el taller que mi amigo había recomendado. Lo retiré a primera hora de la mañana siguiente. Si bien el ruido en comento no era tan manifiesto, éste seguía presente. Vuelvo a encontrarme con mi amigo, quién me pregunta por el sonido en cuestión. Le contesto que persiste……. mi amigo se extraña. 

Toda esta introducción, apunta a que tendemos pensar que: ¡lo que es bueno para mí, también lo será para el otro! 

Mi amigo me recomendó su taller mecánico, sin mencionar que éste tenía por especialidad los frenos. Coincidió que el ruido de su auto se debía a un problema justamente de frenos y -por ende- el ruido desapareció. 

En el plano emocional sucede algo parecido: Si ando deprimido, un amigo me dirá que visite al terapeuta que él vio, pues es un profesional excelente. Si yo sigo su consejo, obviamente lo visitaré. 

 Si el terapeuta es de la línea psicoanalítica, entonces tratará mi desorden -sea cual sea- psicoanalíticamente, o si es conductista, lo tratará según esa línea……….y así podríamos continuar con Gestalt, Counseling, Análisis Transaccional, Logoterapia, Lacaniano, Jungiano….cada uno utilizando su formación para tratar mi problema: ¡¡y ahí precisamente es donde está el problema!! 

No existe una persona que diga si un ruido en su vehículo proviene de los frenos, del sistema de dirección, del radiador, etc.… una persona que no necesariamente sea experta en mecánica automotriz, pero que sepa distinguir a que tipo de taller debe enviar su vehículo.

 Asimismo, tampoco conozco un símil en el área emocional-mental. Alguien que me diga que -si bien no es experto- sabe reconocer que lo que a mi me sería útil es, por decir, la terapia gestáltica. Me atrevería a decir que no existe un “diagnosticador� que me derive hacia quien me pueda ayudar, dado mi nivel de conciencia. 

Mientras, seguimos haciendo caso a los amigos bienintencionados, que -con su mejor afán- pensaron que lo bueno para ellos, también lo era para mí.

Febrero 3, 2007

Poesía y Terrorismo

Publicado por yanko en General

Hay cientos de definiciones y aproximaciones que intentan dar cuenta de la actividad más milenaria de todas las actividades humanas: La poesía.  

La palabra poesía ha sido manejada, trajinada y pasa lo que ocurre con todas las grandes palabras como amor, redención y filosofía. Palabras que se desgastan y se van transformando en retórica, en adorno y finalmente pierden la fuerza, o bien el fuego de su esencia. Sobretodo porque vivimos en un mundo en donde se habla mucho pero no se dice nada.  

Entonces, la palabra como instrumento de comunicación del hombre, se ha desprestigiado y con ello también la poesía, que es la forma superior del decir humano. Esta devoción, este oficio (que es más antiguo que el de los relojeros), este arte -que como una bomba de tiempo ha sido colocada en las escalinatas del poder, en las academias, en las escuelas, en los sistemas políticos, en las economías, en las religiones -de repente llega la tentación de redefinirlo: ¿que es poesía? Pero siempre, en algún momento del tiempo, en el momento preciso, cuando uno va a redefinir la poesía, surge un poeta que coloca una bomba en el corazón de nuestra certeza: ¡Es un terrorista!, y eso abre una época nueva.  

Hay una lista provisoria en el mundo de estos grandes terroristas. Tenemos a Homero (existiría Grecia sin él?), Virgilio y Horacio (existiría el mundo latino?), Dante (existiría el amor sin el?), Rimbaud (gran lector de la poesía latina, de los grandes clásicos de la tradición francesa, fue un alumno que de pronto, cuando todo comenzaba a ordenarse, se fue al bosque, vio la pureza y la abrazó. Whitman (sin él no existiría América), Baudelaire (no existiría la ciudad como nosotros la vivimos). 

Siempre se repite la historia con la poesía: Cuando alguien quiere atraparla y fijar su esencia, ésta se nos escapa. Es como el mito de Daphne que huye de Apolo y en el momento preciso en que va a ser atrapada, se convierte en árbol, se convierte en un laurel, que es el árbol de los poetas. 

La poesía también es huidiza, como Eurídice que es salvada del país de los muertos por la música y se convierte en estatua de sal cuando Orfeo mira hacia atrás: “Ah, que tú te escapes cuando habías alcanzado tu definición mejor� 

Profesores, filólogos, historiadores de la literatura, han intentado desactivar esta bomba, convertir en estatua a esta huidiza que es la poesía. Pero al lograrlo, fracasan y se congelan ellos mismos porque muere el poder de la poesía.