Socialismo de garrafa.
Cuando José Luis permitió la especulación con un bien básico como la vivienda, hizo garrafón.
Cuando al calor del dinero fácil, todos se pusieron a construir, miles de personas se compraron un camión.
Economía de garrafón, si no paras un crecimiento excesivo, cuando lo ajusta el mercado, la caída es fuerte.
Socialismo de garrafón.
Es lo que pasa cuando gobierna el tanto por ciento. Pero no todo ha acabado, aún hay negocios; aún pueden vender el agua, someterla al libre mercado, subir los precios y ganar dinero.
Ya pasa con la electricidad, porque ha de saber el atento lector que en un pueblo de Alicante nadie paga por la luz; hay una cooperativa que lo ha conseguido desde hace mucho tiempo.
Así que en Crevillente, que así se llama el pueblo, saben lo que es socialismo. Protegen los bienes básicos, para que el pueblo pueda respirar.
Que allí acuda la cúpula del PSOE que acaba de privatizar los dos últimos años de formación universitaria, a ver si aprenden algo.
Colación: no se han privatizado los máster, sólo se les ha puesto precio (más o menos entre 1000 y 6000 euracos, por año), sólo se los hace obligatorios para obtener lo que antes llamábamos licenciatura, sólo se ha inventado la figura del “instituto universitario” tutelado por la universidad, pero de titularidad privada cuando a la universidad le dé la gana de hacerlo así; y todo esto para ser más competitivos, me apunta un amigo socialista. Padres de hijos universitarios, preparen el bolsillo que vamos a competir.