Mujer: defiéndete de curas e izquierdistas
No de todos ellos, sino de una parte.
Nos referimos a esos que todo critican porque todo lo saben, y todo lo saben porque pertenecen al bando de los iluminados.
Recuerdo cómo me alarmé, siendo joven, con las contradicciones que nos brindaba la teología sabelotodo; decía: !no, al condón!, cuando le pregunté a uno de estos sabios, qué podía hacer una pareja si uno de ellos había contraído una venérea y se hacía necesario el uso del citado condón, su respuesta fue clara “no usarlo”. Me resultó penoso.
Recuerdo cómo me alarmé, siendo más mayor, con las contradicciones que nos brindaba el izquierdismo sabelotodo; decía: !no al internamiento de los enfermos mentales en psiquiátricos!, cuando le pregunté a unos de estos sabios, qué se podía hacer con una persona que, en su locura, amenaza y agrede, y puede llegar a matar, su respuesta fue clara !no internarlo!. Me resultó penoso.
Fue y es penoso; pensé que el uso del condón podría salvar vidas, sobretodo en el entorno de las misiones de África.
Fue y es penoso; pensé que el internamiento en psiquiátricos, de los enfermos peligrosos, podía salvar vidas, sobretodo en el entorno de las familias de mujeres maltratadas por maridos.
Fue y es penoso, al fin y al cabo hay personas que usan la razón para llevársela siempre, pero no para tenerla. LLegan a una verdad absoluta “el condón es malo”, “el internamiento en psiquiátricos es malo”, y de ahí deducen los miles de millones de casos concretos que se pueden dar en la vida real.
Hoy ha muerto una mujer, creo que el pueblo se llama Albox.
Al marido le habían retirado la tenencia de armas, pues estaba mal de la cabeza, claro, se supone que un enfermo mental sólo mata con pistolas, no con cuchillos o a golpes.
Si le retiraron la tenencia de armas, es porque se supone que podía matar; pero no lo encerraron, recordad “el internamiento en psiquiátricos es malo”.
Estos sabelotodo viven en el mundo de las ideas, y las ideas se hacen carne o cuerpo en los obispados y ministerios; la realidad es otra, y las mujeres de carne y de huesos, no les interesan, pues son la prueba de que no tienen razón, de que no lo saben todo.