Antonio Gala, un intelectual frívolo.
Me gusta oír hablar a Antonio Gala, y también me resulta insufrible, la vida está llena de contrarios unidos en un mismo conjunto o individuo.
Le entrevistaban en Canal Sur. Parlamentó que no era cierto que España se estuviera rompiendo, entre pocas razones argumentó que en España nunca había una unidad sino tan sólo una unificación. No se puede romper aquello que históricamente nuca ha estado unido.
Se hablaba, claro está, del miedo que tiene la derecha a que se fracture la unidad con los nuevos estatutos. Bien, los sujetos de las frases no eran concretos, sino muy, muy generales. España, unidad, unificación… los adverbios totales: nunca, jamás, siempre…
Pero yo le voy a hablar de cosas concretas.
Un estudiante de su amada Córdoba, que quiera ser profesor debe aprender vasco, gallego o catalán (para las Islas Baleares, Valencia o Cataluña), si quiere opositar en estas comunidades. La Constitución establece que no pueden darse diferencias entre españoles, por causa de su lugar de nacimiento… Bien, sin embargo, quien nace en Cataluña puede opositar en su comunidad y en Andalucía, el andaluz sólo en su comunidad si no se pone ha estudiar catalán a la sombra de la mezquita.
Esto ocurre hoy, no es un hecho histórico, del pasado.
Sobre este hecho tan concreto pienso que un cordobés debe poder presentarse en Cataluña sin saber catalán, y que posteriormente debe exigírsele su estudio, esto produciría que el catalán fuera menos conocido por los profesores, al menos durante un tiempo, pero resguardaría la igualdad entre todos los españoles. Otras personas piensan que es más importante el conocimiento de la lengua, que la igualdad entre todos españoles. A este hecho concreto, le llamo ruptura, segregación, desmembración…
Creo que yo no soy un loco, ni una mala persona, por defender la idea de la igualdad, según como yo la entiendo, y según como entiendo La Constitución. Bien, además creo que los nuevos estatutos tienen partes, que procuran estas fracturas o separaciones o rupturas, como quieran ustedes llamarlas. Como español y europeo, creo en el principio de subsidiaridad, no en el del pasado eterno; lo subsidiario es que las administraciones, que sustento con mis impuestos, se ocupen de lo que les interese, en proporción directa entre el tamaño de la administración y el de los asuntos a tratar, y no en el de su historia. Pero es evidente que esto no es así, en España los debates sobre el nacionalismo son históricos, lo que en sociología llamamos el pasado eterno, un hecho anterior a nosotros, rige nuestro presente y en razón de ello las autonomías deben tener más competencias, el sentimiento nacional histórico es el nuevo rey. La prueba es que no ha habido ninguna competencia que haya vuelto al estado central, como sí ha pasado en Alemania, un vez que se ha visto más adecuado su tamaño para ciertos problemas (recuerden la gestión del incendio de Guadalajara, donde un parque de bomberos vecino no acudió por no ser su autonomía la incendiada).
En este sentido, la profusión de nuevas normas fiscales autonómicas, la gestión autonómica de los ríos, la ruptura nacional del poder judicial, la gestión de los aeropuertos… que todo esto se haga autonómico por un hecho histórico de hace tres, cuatro, cinco o más siglos es algo absurdo para una persona que paga impuestos, pues lo que quiere el administrado es buenos servicios al menor precio posible. Salvo que este administrado crea en el pasado eterno, claro está.
Cuando reina ese principio de subsidiaridad me alegro de la ruptura de España. España cede su política monetaria con la creación del euro, o su política agrícola a la unión europea, o la gestión de la sanidad a las comunidades autónomas, o los ayuntamientos ceden sus competencias a consorcios… y así sucesivamente. Pero me entristezco cuando veo que en un territorio de España se pagan menos impuestos por razones históricas, o que sus ciudadanos tienen menos oportunidades laborales por lo mismo, o cuando un empresario cordobés quiere abrir una delegación en Barcelona, y ha de vivir sin su familia porque no encuentra un colegio que dé clases en castellano para sus hijos…
Y llamo ruptura a todas estas decisiones que fomentan la desigualdad que protege la Constitución, que es lo que hemos querido los españoles vivos de hoy, no la España muerta de nuestros antepasados, porque yo no creo en el pasado eterno. Y creo, en fin, que los nuevos estatutos van en esa dirección. Sólo lo creo y temo, aunque no lo afirmo, pues soy una persona que duda frecuentemente.
En fin, es normal y triste que una persona que destaca en algún campo como la literatura, el cine, o la pintura… que tiene un don que parece divino, se crea en posesión de una intuición especial, con la que puede pontificar de lo que no sabe, o de lo que no le afecta mucho personalmente (nuestro amado escritor no tiene que hacer oposiciones, ni abrir una delegación en Barcelona), con la misma validez que los que saben o son afectados.
Frívolo tiene muchas acepciones, una de ellas es insustancial. Antonio Gala no pone sustancias, no habla de “lo que es” porque la ruptura, fractura, o desmembración de la España actual, se basa en La Constitución, no en la historia.
Finalmente ¿Antonio Gala es un frívolo, un insubstancial?… de ningún modo, no seremos tan frívolos como él, sino que hablando de su substancia diremos que es una persona leída, ingeniosa, educada, un gran escritor… que en este caso concreto, en estas declaraciones dijo una frivolidad.
Yo creo que en los próximos meses, padeceremos una hemorragia de pintores, actores, fotógrafos, bailarines… pontificando sobre temas que desconocen y no les afectan… ¿la frivolidad es propia de este gremio?, sería bueno que alguien nos lo supiera responder.
en Abril 15, 2007|0:26
Despues de leerte pense en ironizar, pense en sonreir, pero al final opte por llorar, llorar tinta, llorar palabras. ¿Que se puede decir?… tal vez solo que Gala, al igual que en otras epocas los porteros de los putiferios, se cree con mando en plaza… La historia es una amalgama de mentiras, el lo sabe, pero no hace juego con su baston. Precisamente por ser un tipo culto, leido, escritor, el sabe, casi mejor que nadie, que en la historia si hay algo invariable es de la sumision al poder de los voceadores, unos desde un microfono… otros desde una tronera… La ceguera de Gala es solo una pose, un modernismo, una boutade, ¿se escribe asi?… como bien apuntas una frivolidad, frivolidad que se permiter usando del amor de muchos de esos que estan siendo discriminados, no solo por el poder politico, tambien, y eso es lo mas doloroso… por hombres y mujeres con altavoces prestados por el mismo ciudadano…
En dias pienso que nos lo tenemos bien merecido por adorar a idolos, no solo con los pies de barro, no, tambien con impregnados con la carcoma de la miseria moral…
en Junio 25, 2007|16:29
Cuando dices: “si no se pone ha estudiar catalan”
demuestras que antes deberias ponerte a estudiar castellano para aprender a mejor administrar esas haches asilvestradas.
Por lo demas, tienes razon. Que opositen en su tierra, o en New York si les pluga, pero que tengan las mismas limitaciones que los naturales de cualquier otra Comunidad.