Los crispis de Ermua.
Sobre el reparto del carnet de manipulador de crispamientos
María – Leíste las declaraciones de Ibarreche después de declarar ante el juez
José – sí
María – hay una parte que me ha hecho pensar, se trata del argumento ad hominem, en el que se gana una discusión atacando a la persona que habla e ignorando sus argumentos, lo usó Ibarreche al explicar que no responde a lo que le pregunta el representante del Foro de Ermua porque sólo pretenden crispar, pero no argumentó razones contra la posición del Foro de Ermua
José – sí, y dijimos hace tiempo que ese argumento es válido cuando las palabras se rigen por la voluntad humana. Por ejemplo, importan más las personas que sus palabras, si quedamos con alguien a las diez y es una persona que llega tarde siempre; pero este argumento hacia la persona (ad hominem) es falso cuando las palabras se rigen por razones, por ejemplo, si digo que diez por dos son veinte, esta verdad no depende de la persona que lo dice sino de la matemática, y da igual que la diga un mentiroso o un demente
María – así es
José – y recuerdo que me explicabas que fue muy usada por la iglesia en La Inquisición. Hasta tal punto era famosa esa falsa argumentación, que Cervantes la usa para describir una estafa; se trataba de unas personas que hacen un retablo para el rey, aunque no sabían hacer retablos, pero para evitar que los descubrieran explican que las personas que no sean cristianos viejos, aquellos que tengan algo de sangre judía o mora en sus venas, no pueden ver el retablo
María – exacto, así que cuando al rey le enseñan el retablo que realmente no existe, éste se apresta a asegurar que es bellísimo
José – es un trabajado argumento ad hominem, la verdad de lo que ven las personas no depende de sus ojos, sino del tipo de persona que son; lo que vea un cristiano viejo es verdadero, lo que vean otros es falso
María – sí, y este asqueroso argumento sigue vivo, aunque en vez de descalificar a alguien por ser moro o judío, ahora se le descalifica por ser alguien que crispa a la sociedad, un crispis, y no importan sus razones, ni siquiera se tienen en cuenta
José- claro. Por eso Ibarreche no respondió con sus razones a las preguntas de los crispis de Ermua, los ignoró, porque al no ser cristianos viejos, lo que digan no tiene valor; meses después un ciudadano expresó su rechazo contra los crispis de Ermua, es decir los representantes del Foro de Ermua, con un argumento muy bello, le dio una patada en los huevos a Antonio Aguirre, representante del Foro.
María – así es, le faltó quemarlo, santa inquisición
José – esa gente tiene escuela de teología revirada, qué miedo.
María – sí; el último capítulo ha sido que el partido socialista obrero español, ha votado a favor de que quiten el nombre de Ermua de esa asociación, porque son unos crispadotes. Fíjate en el alcalde, el socialista Totorika, que participó en la creación del Foro, y ha votado a favor de que se devuelva el nombre de Ermua porque el Foro “criminaliza el diálogo y la pluralidad”; a este también le ha faltado decir que además no son cristianos viejos. Santa Inquisición.
José – la guinda la pone la vicepresidenta del gobierno diciendo que ha sido una decisión democrática, en la Santa Inquisición decían que era una decisión de los doctores de la iglesia, que era lo mismo que decir que era una decisión de Dios, y así el cristiano de a pie nada podía decir; ahora Dios es el pueblo, y la teoría que nos quiere vender es que el pueblo no quiere cosas buenas, sino que las cosas son buenas porque las quiere el pueblo. Habría que darle a leer a la vicepresidenta las resoluciones que sobre los judíos hizo el parlamento alemán, votado democráticamente, pero no creo que ella sea capaz de pensar más allá de “lo votado por mayoría es bueno”, sin saber que la bondad de un acto no depende en absoluto de cuántos sean quienes lo votan. Una última pregunta ¿para defender su diálogo con los violentos, usa el argumento ad hominem?
María – no
José – sin embargo aquí sí es un argumento verdadero, pues si negociamos algo con alguien, debes de creer más en la persona que en sus palabras, pues el cumplimiento de lo negociado depende de su voluntad y no de razones, de si son mentirosos o no
María – sí, pero a esos no les aplica ese argumento
José – ya, como la iglesia, que repartía carnets de cristianos viejos a quien le daba la gana; estos falsos políticos reparten el carnet de manipulador de crispamientos a su santo antojo, ¡cómo se parecen a los falsos teólogos que han sido manipuladores!
María – así es, adiós, Don José, el tiempo pasa pero los hombres son los mismos, van de la inquisición a la checa, que es como ir del caño al coro.