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Marzo 18, 2007

Viva la libertad de los pueblos.

Publicado por talesytales en General

AMO LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS.

Se discutía hace cientos de años cuál era el origen de la riqueza. Los economistas hacían surgir el dinerillo de varios surtidores, unos de la tierra, otros del oro, otros del trabajo.
Hoy podemos añadir una nueva fuente, se llama la política fiscal. Para ello sólo se necesita tener una nación, una autonomía, entre las manos, y abrir la oficina de tu autónoma y libre política fiscal. Cojámonos de las manos, pongámonos margaritas en el pelo y, descalzos, gritemos ¡viva la libertad, abajo las cadenas!
Todos sabemos que Gibraltar, Ceuta, Liechtenstein… tienen más empresas que ciudadanos, esto sólo puede deberse a dos causas, una capacidad sobrehumana para los negocios, o que esas empresas paguen menos si se domicilian allí. Por desgracia es lo segundo.
Un pueblo de Aragón tiene censados en su municipio, más de cien coches por habitante, la causa puede ser doble, que cada vecino sienta pasión por los coches y los coleccione, o que los impuestos municipales sean muy bajos. Por desgracia es lo segundo.
Que estas administraciones… cobren menos impuestos, sólo puede deberse a dos causas, o son unos sabios en la administración del dinero o viven a costa de los demás. Por desgracia es lo segundo.
La explicación es simple, vayamos al pequeño pueblo de Aragón. Todas las ciudades cobran impuestos a los coches, porque generan gastos. Carreteras, semáforos, policía municipal para el tráfico, contaminación… las lista es larga. El pueblo de Aragón baja los impuestos, recauda más en conjunto, pero no ha de gastar en carreteras, semáforos o policía, pues en verdad esos cientos de coches ejercen su actividad por otras ciudades. Si hiciéramos un discurso progresista, diríamos que el pueblo, su ayuntamiento, es libre y se rige como quiere, y que no debe soportar agresiones en sus decisiones por otros ayuntamientos o administraciones imperialistas. Por cierto, los adinerados pobladores del pueblecito llevan a sus hijos a la escuela del municipio vecino y circulan por sus cuidadas carreteras, también usan sus centros de salud y bibliotecas…
Esto sirve a escala nacional y se practica con mucho éxito. Liechtenstein apemas tiene que arreglar semáforos, ni carreteras, ni puertos y tiene más de 70.000 empresas y 35.000 habitantes. A Liechtenstein llegan hermosas carreteras pagadas por otros.
Supongo que hay una gran palabra que justifica esto: la libertad. Un país soberano ha de ser respetado, como el municipio aragonés. Ahora asistimos en Europa a este debate, en Montenegro se ha hecho un referéndum para su independencia y lo ha conseguido, su población es de 600.000 habitantes, lo mismo pasa en Kosovo que tiene una población de dos millones de habitantes.
Es respetable todo sentimiento nacional; la pregunta es la siguiente, si todo país es soberano, entonces puede dirigir su política como quiera, si alguien decide ser un paraíso fiscal lo será, y basta con que lo decida un estado para que todos se vean arrastrados, esto sucede porque si yo soy quien vende el pan más barato en mi barrio, o los demás bajan sus precios o se arruinan. Pero no todos pueden competir, así que algunos se arruinarán. Si un pueblo de cien habitantes deja matricularse en su ayuntamiento todos los coches de la ciudad vecina de 100.000 habitantes, los vecinos de la ciudad verán aumentados sus impuestos municipales par equilibrar el presupuesto, pagarán, por ejemplo, más por las basuras y parte de ese dinero cubrirá el déficit municipal por la ausencia fiscal de coches y su presencia física. Todo sea por la libertad, sagrada palabra.
Por lo tanto ser progresista y defender la libertad de los pueblos es imposible, porque eso nos llevará a que los ricos puedan pagar menos impuestos y que el déficit lo pague el trabajador o proletario en lenguaje progre. En España nuestro presidente progresista ha dado más libertad fiscal a las autonomías, y han empezado las rebajas en los impuestos con lo que ha nacido la competencia entre las autonomías y la huida de los empresarios de una comunidad a otra, eso es porque el presidente ama la libertad de los pueblos y la poesía, porque son bellas.
Igual que el poeta ama la creación artística, aunque olvide que tiene la despensa vacía. Un auténtico poeta no deja que las banalidades de la vida le arruinen la visión de sus fosfenos, y un poeta político además tiene la suerte de poseer un gran sueldo.

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