Reflectores Citadinos

es parte de Cafeteradigital.com

Marzo 26, 2007

IATI y Pregones nos entregan su blancura

Publicado por reflectorescitadinos en General

 

Por Antonio Bones 

Compartiendo una voz visionaria, invito al lector a regodearse con el análisis que he de proponer a continuación en torno a la pieza teatral “Blanco” del venezolano Pablo García Gámez y que fuera llevada a la escena por el binomio IATI/Pregones.Encapsulados dentro de un motivo futurista tres personajes dilucidan sobre la “blanqueza” o “pureza” de ideales que pueden distorsionarse de acuerdo a los límites impuestos por las potencialidades colectivas.  Dos planos escenográficos establecen diferencias entre la sufriente realidad del individuo y las banalidades sociales.  Esa “nevada” pasarela destila antagonismo e irrealidad, mientras que en sus límites fronterizos una minúscula plataforma desértica engulle pisadas, atrapa vidas y desvanece sueños.La supremacía impone códigos y así lo antiestético, la falta de equilibrio personal y la artificialidad por medio de entes mecánicos puede llegar a envilecer consciencias.  La comedia con elementos de farsa exhibe al discrimen como recurso de marginalidad a las constantes e inevitables olas inmigratorias.  “Blanco” intenta ser el abarcador paisaje que nos arroja aquella existencia plagada de irracionalidades dentro de una atmósfera política.  ¿El Tío Sam es el blanco protagonista del argumento de “Blanco”?  La respuesta solamente se alza en el razonamiento.El superrealismo se derrama por doquier y queda enmascarado entre rostros que, a su entender, han hallado una razón de permanencia aunque también podría ser una razón de supervivencia.  Esos cuerpos marcados por inscripciones enigmáticas llevan un mensaje, una desnudez, una robustez en búsqueda de interpretaciones diversas.  Claman por el reconocimiento de perfección aún siendo tan hoscos.  No se permite el contagio y la asimilación se convierte en una carga que debería remolcarse a perpetuidad. 

Enfrentamiento con esos “blancos” 

Una música henchida de tonalidades irreales es el marco inicial que nos atrapa en el interior de una bóveda con evidencias colgantes del transitar inmigratorio; una bóveda con inexistentes pies que hallaron refugio o se quedaron marchitos en cualquier duna.Caer y levantarse…  caer y levantarse…  Caer o levantarse para sobrepasar fronteras es la empresa.Ese espacio blanquecino central es lo inhóspito y esencial en el peregrinaje.  Hasta allá se acercan los estriados y sedientos pies para percatarse de que la entrada es vedada a conveniencia.Dos milicianos: Johary Ramos en su encarnamiento de Soldado Otro y Soldado Uno, interpretado por Carlos Valencia, esperan a la próxima víctima para atropellarla con absurdas legislaciones.Ambos lanzan miradas convertidas en proyectiles.  Logran herir los ojos y como luces de bengala quedan inmersas en el discernimiento.  ¡Ojos crueles que anteponen tantas barreras!  No obstante, nos reímos.  ¿Será una risa amarga de reconocimiento?  A veces es mejor reirnos de nuestras miserias para no desaparecer en la inconsciencia.Ramos personificando, enciende pasiones maquiavélicas y en demasía desearíamos exterminarlo por lo insensible de su proceder.  Así de fructífera es su incursión escénica.  Por su parte, Valencia nos coloca frente al espejo de sus malignidades y secretos de estado para dejarnos impotentes ante sus mandatos.  Su histrionismo es honesto y hasta portentoso.Varín Ayala que ejecuta a Aquel, nos hace sufrir con su sojuzgado proceder y lo logra con dominio.  Los tres actores mantienen la pieza en constante ebullición y en ningún momento la dejan caer en el desierto. 

Jorge B. Merced y su planteamiento teatral 

Separando términos, aúnandolos mientras el ritmo acrecenta y engranando la acción al propósito de “Blanco”, el director Jorge B. Merced supo entregarle facilidad de entendimiento a la pieza.Dos detalles muy concretos y factibles es la utilización sicológica de colores lumínicos y áreas.  Ver a Valencia tirado sobre la arena y un dardo de luz rojiza quemándole fue un elemento propio de guerra interna, dolor, sangre y muerte.  Impedir las pisadas de Ayala hacia una nación prestada o pasarela irreconocible es una directriz apropiada a la representación de la obra ya que que la marginalidad debe quedar reflejada con imperiosa constancia. 

Complementos imprescindibles de “Blanco” 

Jason Sturm deleita con su sapiencia luminotécnica, es consciente, espontáneo y ágil.  Yanko Bakulic y Fabián González no necesitan mi aprobación o desaprobación, el público atestigua lo que entregan en cada puesta escénica y eso es lo que me permite criticar.  ¡Congruente y acertada!Satisfechamente puedo agradecer al equipo técnico de Pregones e IATI en esta senda que aún muchos nos arriesgamos a caminar. 

 

 

 

Deja tu comentario

:mrgreen: :neutral: :twisted: :shock: :smile: :???: :cool: :evil: :grin: :oops: :razz: :roll: :wink: :cry: :eek: :lol: :mad: :sad: