Crónicas desde Midgard

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Octubre 10, 2007

Shin Seiki Evangelion (新世紀エヴァンゲリオン) - [parte 1]

Publicado por Ragnarok en Reseña de manga / anime

En otros círculos escribir sobre la serie de esta nueva entrada fácil se interpreta como un argumento oscurantista en este medio. Los menos entendidos les llaman “comentarios geek/’otaku’/freak”, etc. A fin de cuentas veo necesaria la nueva entrada para entender los paradigmas que en los años siguientes, forjaron por dentro y por fuera la industria del manga y el anime.

Pasando lista…
Es algo natural que cada generación tenga una serie de íconos que es identifiquen en un espacio cultural limitado por el rango de su hegemonía. Los hippies de los años 70, los punks de los años 80 y las sectas auto-destructivas de la década pasada demuestran que para bien y para mal, estos símbolos son o han sido el estandarte que las juventudes adquieren bajo una gama de agentes.

En este panorama entran los bases idéaticas. Íconos culturales fundados en las tendencias contrarias a lo que el status quo acepta/tolera; y que hacen la labor de “agentes de cambio” (contenidos en un canal de TV, actitudes frente a una situación colectiva y actualmente las TI) que fomentan, forjan y dirigir el modus vivendi de la nueva juventud.

Así las cosas, 2 generaciones son las que me anteceden: Los “Baby Boomers” (años 50 y 60) y la Generación X (años 70 y 80).

En la primera pertenecen nuestros padres, una generación que vivió en los inicios de la posguerra donde la explosión demográfica y un aumento efímero en la calidad de vida fueron las tendencias que favorecieron la escalada poblacional hacia las consignas sociales y vaticinios apocalípticos (eran los tiempos duros de la Guerra Fría).

La segunda generación se formó de aquellos que no fueron beneficiados por los logros de sus antecesores, la ambivalencia entre la transgresión de la moral hegemónica y la apatía ante un mundo que no les ofrece su nicho de oportunidades fueron sus mayores distitivos. Esta fue la generación que sentó las bases de la mía… Que a duras penas alcancé.

La Generación Y es dominio (en los años que le queda) de las sociedades fundadas en los beneficios del internet. La globalización, las sociedades del conocimiento, cominudades virtuales y espacios del mismo orígen ahora son los que se erigen como agentes de cambio en la política y la vida internacional. Aunque con sus descalabros ocasionales.

Como ven, cada generación hace su respectivo depósito ideático en símbolos que convergen sentires (depresión, incomprensión, esperanza y desarrollo) hacia la inmensa colectividad de sus respectivos ayeres. Desde el acantilado creado por las crisis generacionales, aquellos que nos sucederán pronto observan y se asquean de lo real, abrazando como fanáticos los íconos y símbolos que les otorguen una identidad virtual. Del pináculo de la catarsis a la intolerancia reaccionaria, eso es el ciclo de vida de cualquier producto humano.

La última bestia que grita desde el corazón de mis ancestros…
En el anime no hay excepción, se marcan las pautas: Las Revoluciones del Anime son de alguna forma una categorización informal de aquellas producciones que marcaron el antes y el después en la industria y los consumidores de animación japonesa.

Cuatro producciones que parten desde las críticas hacia la Guerra Fría (Yamato y Gundam) y las óperas espaciales con historias de amor y esperanza (Macross). La última revolución, el último anime se observa como la entrega de la estafeta a la generación actual (o su último gemido :S): La Generación Y, asídua a la despersonalización mediante las TI.

En pleno proceso de vorágine tecnológica global, aparece Shin Seiki Evangelion (Neon Génesis Evangelion), creación casi en su totalidad del señor Hideaki Anno, uno de los fundadores de la compañía de animación GAINAX (1984). “La serie fue transmitida desde Octubre de 1995 hasta Marzo de 1996 en dos bandas horarias. Una a las 19.30 y otra tarde a la noche, donde se corrió la voz acerca de la serie, y donde se hizo popular.

La serie se transmitió por TV Tokyo. La serie cuenta la historia de Shinji Ikari, un joven de 14 años con serios conflictos con su padre, al que no ve hace 10 años, desde que éste llega a la ciudad de Nueva Tokyo-3 por el pedido de su padre. En el momento que llega sucede que la ciudad está bajo el ataque de un gigantesco ser, que luego darán por llamar Angel. […] La serie va desarrollando todos los personajes, el de Shinji principalmente. Mientras que se van presentando misterios, van apareciendo nuevos Angeles, se conoce más acerca de todo el telón de fondo para este universo donde la serie tiene lugar.

La serie sigue un curso normal hasta el episodio 24 inclusive. En cambio los episodios 25 y 26 son del todo bizarros. Mucha gente quedó decepcionada con este final, se acusaba de bajo presupuesto, falta de ideas, o conflictos de producción.

Pero la serie, en los 24 capítulos primeros, fue tan popular, que el descontento con éste final de 2 episodios, que podría ser considerado incompleto, fue tan grande, que podría decirse que forzaron a GAINAX y a Project Eva (staff de GAINAX que trabajó en Evangelion) a hacer un final que pudiera satisfacer a los fans.”
(1)

He aquí donde los largometrajes Evangelion - Death&Rebirth y The End of Evangelion (que entre versiones originales, remasterizaciones y ediciones del director se cuentan 4 o 5) presentaron estados finales a la obra que para muchos representó el parteaguas en la manera de narrar una historia dentro del ya emergido (en el mercado internacional) mundo del anime, y que para otros fue el estancamiento del fandom dentro de lo que concierne la aparición de nuevas propuestas que emularon tanto la dimensión del argumento, como las características de sus personajes.


Continuará…

(1): Rei Liberation Parade, agradecimientos a AchtungAffen.

P.D: Perdonen soberano retraso. El término de mis estudios de posgrado, la tesis y demás tesis personales me alejaron 3 meses de mis blogs. Prometo a la brevedad poner más entradas (que tengo en puerta varias, entre ellas esta “vuelta de tuerca” en la celebración de la salida de un nuevo set de largometrajes… En fin, esperen ver más.

Junio 11, 2007

Death Note (デスノート)

Publicado por Ragnarok en Reseña de manga / anime

Cabría la posibilidad de que lo que constituye el valor de las cosas buenas radique precisamente en el hecho de estar emparentadas, vinculadas, amalgamadas de forma insidiosa con estas cosas malas, que parecen antitéticas y con las que tal vez se identifiquen en esencia.
Freidrich Nietzsche (1844 - 1900), filósofo alemán.

La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.
Séneca (4 A.C. - 65 D.C.), filósofo romano.

La extremada rectitud es la mayor injusticia.
Marco Tulio Cicerón (106 A.C. - 43 A.C.), político romano.

La justicia es la herramienta con la que se condena o absuelve al individuo mediante reglas y, sus practicantes por lo general presentan una ética y rectitud intachable. La policía, los jueces, los abogados y los magistrados son los individuos que recurren a ella para ejercer el arte de lo justo y de lo bueno.

Así llegamos a la modernidad, donde la colectividad es la que dicta la sentencia moral mediante los instrumentos de la justicia y le condena por ello al individuo. Pero cuando semejante poder de lo correcto (la ley) y lo justo (la condena) se le da a una persona, condicionamos a tal a un dilema digno de una obra de Dostoyevski:

¿Si tuvieras la oportunidad de poner un orden donde solo lo bueno perdure, pero con el módico costo de matar a todos los criminales de la sociedad?, ¿te atreverías a hacerlo, o seguirás la ley y el orden que la sociedad impone?, ¿bajo qué preceptos ejecutarías a una persona por cometer algo que tu versión personal de “status quo” no lo permite?, ¿cuál es el límite de la justicia para aquél que tenga el poder de ser juez, parte y ejecutor?

Semejantes diatribas filosóficas son parte del argumento que extrapolan Takeshi Obata (Hikaru no Go) y Tsugumi Ōba a través de una de las propuestas en anime (35 episodios al día de mañana manufacturados por Madhouse) y manga (12 tankōbon, con 108 capítulos en la Shonen Jump) más populares de la temporada: Death Note (デスノート).

 

 

Los presuntos implicados:

Mientras en el mundo mortal existen personas corrientes y comunes, debajo se encuentra el infierno y sus dioses: Los shinigami. Ellos, en cierta similitud con las 3 parcas del mito griego, deciden el destino de las vidas de los mortales mediante un artilugio en apariencia, bastante simple: Un cuaderno (Death Note). Pero este cuaderno es especial, ya que si se escribe el nombre de la persona que se visualiza, pasados los 40 segundos, tal persona muere.

En lo decadente y mundano del mundo del shinigami, uno de ellos (Ryuk) se anima a hacer algo que a la larga, tanto le divertirá como le será el vórtice de múltiples sufrimientos: Tira su cuaderno al mundo mortal. Si tomamos el cuenta el contexto y el tipo de sociedad a la que llega semejante artefacto de poder, la cruda lógica aludiría a que la persona que lo tomara tendría un perfil sociópata o alguien con una actitud superficial ante la crisis de identidad que aqueja a la sociedad japonesa (tema que abordaré en el futuro en este blog), pero al final fue todo lo contrario: El dueño mortal del Death Note es un jóven pre-universitario superdotado (Light Yagami).

Cuando se le dan a conocer las reglas del Death Note, Light justifica y canaliza su uso como uno de los anhelos que la humanidad (históricamente mediante las revoluciones) han intentado: Imponer el orden y la justicia en el mundo, sin importar el costo, las consecuencias, ni los medios. Pero tal poder a la larga le vuelve paranoico (al matar representantes de la justicia), sin embargo parte del público acepta a Kira (romanización al decir “Killer” en japonés) como su salvador, su amor, su dios.

Ante semejante ola de genocidio, el gobierno llama a Elle Lawlliet (aka “L”, Hideki Ryuuga, Ryuuzaki), ser de apariencia emo y obsesión por los dulces y el té pero de gran inteligencia y aptitudes detectivescas (que recuerdan al grandioso Sherlock Holmes), convirtiéndole en uno de los mejores detectives del mundo. Él es quien se da a la tarea de dar caza a Kira y entregarlo a la justicia, o al menos a la institución que defiende como tal.

Si agregamos a la trama un padre con una visión y una actitud íntegra hacia la justicia, una modelo de la usanza “Gothic Lolita” obsesionada con su salvador, una esposa que busca la venganza y otros personajes (que se conocerán más adelante en cuanto vea más episodios) aderezando este pastel de dimensiones odiseas.

Diatribas justamente injustas:

En el principio de la serie podemos ver a un Light Yagami convertido en genocida al cometer en tiempo récord una serie de asesinatos inducidos por el poder que el Death Note le dió. Para Kira, el mundo es un lugar donde los impuros (los criminales y aquellos que estén en contra de él) deben ser erradicados por su condición/por cuestionar sus motivaciones propias de la justicia más “recta”. Sin embargo, para “L” la justicia es el camino por el que un criminal tiene la oportunidad de recapacitarse y volver a ser parte de la sociedad como persona de bien. Es por eso que considera a Kira un criminal: Pese al aparente sentido de sus argumentos (los de Kira) van contra un grupo en particular (criminales), en realidad solo es el chivo expiatorio por el cual ni (Kira) se considera un criminal, ni por el que la sociedad repudia sus acciones.

Ya para este punto queda decidir quién es “justo” y quién es “injusto”, en la que ni sus autores entregan una respuesta a la interrogante. Ryuk es quien pone a fin de cuentas, los elementos que estructuran el juego: Desde el principio hace claro que no esta “ni a favor, ni en contra” de Light, y que sólo sería un espectador que mantendría una distancia y una neutralidad entre los dos bandos. No estaba a favor ni en contra de nadie, pero sí dijo algo: “Cuando mueras (Light), seré yo quien escriba tu nombre en mi libreta” […] “Pero te diré algo: Si usas la libreta, no esperes ir ni al cielo ni al infierno”.

Lo importante de este enunciado se revela en episodios más avanzados, donde él afirma: “No existe el cielo ni el infierno. No importa lo que uno haga en su vida, esos que mueren van todos al mismo sitio. En la muerte, todos los humanos son iguales. […] Todos los humanos están destinados a morir algún día. El sitio adonde van una vez están muertos es Mu (la nada)”. Aquí se juega con la justicia divina; cuando Ryuk le confirma a Light que el precio por usar la libreta es no ir ni al cielo ni al infierno, contestando el protagonista que lo sabía, a lo que Ryuk contesta: “En verdad eres un tipo sorprendente. Yo pensaba que todos los humanos creían totalmente en el cielo y el infierno”. Ryuk nos afirma que las nociones del cielo y el infierno como forma de justicia, no tan solo son ilusorias, más aún son injustas, de ahí que todos somos iguales al morir: No existe otro final que la nada, tanto para el más glorioso como para el más vil de nosotros.

Esto lleva a cuestionar la relación entre las dualidades “justicia/injusticia” e “igualdad/desigualdad”. Entendemos siempre que la idea de la igualdad está ligada con la de la justicia; de ahí que la constitución de EE.UU comience: “We hold these truths to be self evident, that all men are created equal”, o que los tres principios de la revolución francesa sean “Igualité, Liberté, Fraternité”. Sin embargo, una de las ideas que más arraigada está en el inconsciente occidental va precisamente en contra de esto: ¿Hay justicia en la diferencia? Si no, ¿cómo podemos hablar del cielo y del infierno? Entonces, ¿es que nuestras nociones son selectivas; ahora la igualdad es justa, ahora no? Si podemos admitir a esa inconsistencia, ¿cómo saber entre una y otra, ente lo que es justo o no?

Esto nos llevaría a cuestionar los peldaños más básicos de nuestra filosofía personal; ya varios filósofos se han planteado estas cosas, llegando todos a varios sitios. Pero es Nietzsche, cuyo “hombre nuevo” según descrito en “Más Allá del Bien y del Mal” tiene muchas similitudes con Light:

“La creencia fundamental de los metafísicos es la creencia en los antítesis de los valores. Llegados a este umbral, pese a ser el momento en el que se hacía más necesario ya que se habían prometido a sí mismos que dudarían de todo. Y es que, ciertamente, cabe poner en duda, primero, que existan antítesis, y segundo, que esas valoraciones a las que han impreso su sello los metafísicos sean más que apreciaciones superficiales, perspectivas provisionales y tal vez incluso perspectivas desde abajo hacia arriba…”

A fin de cuentas:

Death Note viene a ser un ejemplo digno de las tendencias de la animación japonesa en los últimos años. Un fenómeno mundial que lleva en su haber 2 películas live-action creados por la WB-Japón (y en camino una tercera, donde el personaje principal será L) y una invitación a cuestionar lo no tan justo que puede ser la justicia, como lo inminente injusto puede tener atisbos de una justicia inexorable. En definitiva, un manga y un anime que recomiendo ampliamente.

Referencias:

http://animeol.wordpress.com/2007/05/27/pelicula-sobre-l/

http://es.wikipedia.org/Death_Note

http://otsego.animeblogger.net/?p=16

 

Mayo 19, 2007

Genshiken.

Publicado por Ragnarok en Reseña de manga / anime

Bueno, tomando en cuenta que en pasadas entradas hablo un poco sobre los grupos de fans al anime y manga en México, esto lo hice en parte como preludio para hacer esta receta que debía en otros espacios:

Genshiken

Genshiken (げんしけん) es un acrónimo de “Gendai shikaku bunka kenkyūkai” (現代視覚文化研究会), que dicho en español significa Sociedad para El Estudio de La Cultura Visual Moderna. Los Genshiken son clubes que se encuentran en las universidades japonesas, cuya finalidad son el ver desde una óptica analítica y seria, todas las manifestaciones que sean parte del momentum.

Hasta este punto podemos decir que no hay gran diferencia con los clubes que existen en las universidades estadounidenses, donde podemos encontrar una gama de opciones de acuerdo a la actitud que puede explotar más el estudiante. Sin embargo en el caso japonés se pueden encontrar clubes bastante atípicos como un Genshiken, ya que gran parte de la producción de anime reutiliza clichés del entretenimiento.

En ese sentido, podemos decir que la creación de Kio Shimoku en la revista antológica de manga Kōdansha Afternoon retoma algo que otros autores ya extrapolaron desde el escaparate hiperkinésico (movimiento activo) de la comedia: Otaku no Video (おたくのビデオ) de Gainax es el ejemplo y la referencia inmediata si queremos hacer las respectivas comparaciones.

El anime (salido de las filas de Palm Studio en 2006) retrata las andanzas de un grupo de otakus (sin comillas) en diversos momentos de la vida universitaria y personal. Hasta aquí llega el protagonista de la historia, Kanji Sasahara (笹原完士) recién ingresado a la universidad que, luego de ver las diversas opciones que le ofrecían los clubes, encontró tan peculiar grupo. Pese a su actitud de negación ante la realidad de las cosas (dice no ser otaku), al ingresar al Genshiken y durante el transcurso de los episodios (12 episodios y 2 OVAs) se da cuenta que el ambiente le es agradable: Se identifica con el grupo.

Pese a que en el campus los miembros de los otros clubes ven con desprecio a los integrantes del Genshiken y que duante la serie muestran una falta de miembros, podemos encontrarnos en el resto de sus personajes las diversas facetas que componen a la otaku seinen (juventud otaku) actual: Desde el fanático con pinta de ser humano normal, pasando de su novia antipática que acaba por integrarse al grupo como cosplayer y le hace compañía a una aficionada y declarada empedernida al yaoi, el tipo grande y tímido que cuando analiza un anime habla como si el habla fuese más un don que una habilidad, el fanático de los mechas y los garage kits. Todos dirigidos por seres de aspecto enclenque, pero doctos en el tema más retorcido de la cultura visual moderna.

Incluso el título de sus 12 episodios puede ayudar a describir las diversas facetas en las que puede este autor aventurarse para tratar de entender las actitudes distópicas que hacen de los individuos y grupos de fans al manga y el anime la comidilla y burla de unos:

  1. Estudio de la educación visual moderna.
  2. Clasificación comparativa de la juventud moderna a través del consumo y el entretenimiento.
  3. Problemas y méritos de la promoción de cultura local.
  4. El efecto sublimador del disimulo de los impedimentos mentales conseguido mediante el maquillaje y el disfraz.
  5. La frontera entre la aceptación y el rechazo a través de comportamientos autónomos.
  6. anteniendo relaciones con otros mediante la subcultura.
  7. Las características de tomar decisiones relativas a relaciones interpersonales.
  8. Estudio comparativo del proceso de ensamblaje de una unidad producida en masa.
  9. La existencia e inexistencia de las dudas aclaratorias sobre situaciones especiales aisladas.
  10. El fetichismo del consumismo despreocupado bajo el punto de vista de los efectos económicos.
  11. La teoría de la existencia de la malicia dentro del crimen urbano.
  12. Las contramedidas que surgen durante la reorganización del grupo.

Sin duda una serie que recomiendo para aquellos que quieran acercarse un poco al orígen de todo lo que concierne al manga y el anime, comprendiendo el impacto diverso que ha tenido en el resto del mundo.

Mayo 11, 2007

Paranoia Agent.

Publicado por Ragnarok en Reseña de manga / anime

Paranoia Agent (妄想代理人, Mōsō Dairinin) es una serie creada por Satoshi Kon, uno de los creativos más prolíficos que ha dado la industria del manga y el anime a nivel mundial.

El director de obras magistrales como Perfect Blue (1997) o Millennium Actress (2001) y guonista junto con Katshuhiro Otomo de una de las 3 partes que componen Memories (1996) nos presenta en esta ocasión un escaparate bizarro en la que algunas de las dolencias de la sociedad japonesa. Algo que para quien le conoce ya no le extraña, siendo él una de las personas que impregna en sus obras el drama psicológico enrevesado.

En esta ocasión nos presenta una serie comprendida de 12 episodios, divididos en 2 arcos argumentales: El primero de los episodios del 1 al 5 y el segundo de los episodios 6 al 12. El primer episodio cuenta la historia de Tsukiko, diseñadora de un personaje de moda y que el estudio de animación donde trabaja ejerce presión sobre ella para entregar a tiempo… Justo cuando ella recae en una crisis creativa. Es en ese momento cuando de la nada sale un chico con patines y un bat de oro a “resolverle su problema” de sendo batazo.

Dos policías entran al caso, complicandose este más al aparecer más víctimas de los ataques del Shounen Bat. Al avanzar la serie vamos conociendo a distintos personajes disímbolos, solo con el común de ser víctimas del Shounen Bat.

Los policías siguen investigando la identidad del anónimo adolescente. Pero alrededor del capítulo cinco la serie da un retruécano y, aunque el trasfondo sigue siendo el mismo, el argumento gira alrededor del chicho bateador y la combinación de diversas técnicas de animación comprenden el ramillete.

La mezcla de personajes permite abarcar una amplia cantidad de temas que giran alrededor más oscuros de la sociedad japonesa, desde su obsesión por los iconos culturales a la pérdida de identidad personal, pasando por las condiciones de trabajo de los animadores, la subcultura otaku o la competitividad escolar, y llegando a tratar temas tan duros como la pedofilia o los suicidios pactados por internet.

Sin duda es una serie que recomiendo mucho porque la esencia bizarra con la que “se acaban” los problemas, representan el última escalera en la torre de disociaciones que las sociedades asiáticas nos presentan, otorgándole así un nombre y un apellido a esa faceta cruel, malvada y enferma de uno de los status quo más industrializados y tecnificados del planeta.

Agradecimientos a Nodens y su artículo en PchychoCorp.