Atrás quedó la estrategia utilizada por las marcas líderes durante la época de la crisis del 2001. Ahora también diversos productos se ven disminuidos en su cantidad para mantener el precio. Los productos afectados con esta “dudosa” modalidad son el la mayoría del índole alimentario, como fideos, mantecas y hasta golosinas. Sin embargo, también hay productos de limpieza y de perfumería.
Toda una puesta en escena que de la mano de los amigos marquetineros, cada envase nuevo esconde un interés detrás, y no precisamente el de solo vender más.
El tema se torna serio, pañales, toallitas femeninas, galletitas, postres, chocolate en polvo, snak, todo parece sacado de un cuento de miniaturas. Amplios paquetes y poco contenido parece ser la nueva consigna. Recorriendo las góndolas Con relación a los artilugios femeninos, de diez unidades con las que contaban hace algunos años, ahora solo ocho componen el paquete. El precio, claro, el mismo… Otro de los cambios notorios son los potes de queso blando que de 400 gramos ahora vienen de 320. Situación caótica para toda mujer que se precia de ser ama de casa.
En ese sentido, la Liga de Ama de Casas, por su parte, dice que “nos quieren hacer creer que los consumidores tienen tendencia a comprar envases más chicos, es decir, de menor contenido porque así les conviene más”, sin embargo, más allá de la postura de algunas empresas que expresan que el fraccionamiento favorece a ambas partes, sin lugar a dudas, menos cantidad por igual o mayor precio, inclina la balanza en contra de los compradores.
Esta nueva modalidad obliga a los consumidores o usuarios ha cambiar la costumbre de realizar compras mensuales o quincenales, dado que deben volver a hacerlo en forma más frecuente y hasta muchas varias veces en el mismo día.
Por su parte, Analía Carrió, titular de la oficina municipal de Defensa al Consumidor explica que esta manera de “encubrir aumentos”, no es legal y pide especial atención a los ciudadanos a la hora de hacer las compras.
La última palabra En definitiva, esta estrategia de achicar los envases para abaratar costos, es un claro aumento encubierto que surgió con la crisis como forma de mantener a los clientes que veían mermar sus ingresos, en ese sentido el ejemplo más notorio es el del papel higiénico, que de medir 60 metros, ahora ha pasado a tener solo 30, que armados en envases de seis, hacen que la gente compre sin darse cuenta que paga mucho más caro que antes, dado que termina comprando menos producto. Más allá de todo lo expuesto, cabe destacar que la última palabra “siempre” la tendrá el consumidor, que en esta libertad de mercado, si presta atención puede hacer valer su opinión.