Morir en las rutas
La inseguridad parece estar en las rutas. Lejos de bajar las estadísticas nacionales, el triste récord de más de 80 muertos en trece días, parece vaticinar un año complicado.
El ránkig en la Argentina lo encabezan: Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Y a nivel latinoamericano el país está dentro de los primeros tres puestos. Esto solo lleva a la necesidad de reflexionar: ¿qué clase de tránsito queremos?, ¿hasta cuándo vamos a ver morir familias enteras en las rutas del país?
Más allá de las condiciones adversas en muchos de los caminos nacionales, más del noventa por ciento de los accidentes tienen como relevante al factor humano. Alcohol, negligencia, exceso de velocidad, distracción, y demás son los detonantes de la tragedia.
El caso más reciente, el de dos familias que transitaban por las rutas cordobesas, fueron sin quererlo el caso más emblemático que va del año.
Una volvía de pasar unos días de descanso, la otra se encaminaba a hacerlo. Sin embargo, el destino quiso que no solo el viaje se truncara, sino también sus vidas. De esta manera catorce personas dejaron este mundo, catorce personas de las cuales seis eran pequeños con toda una vida por delante.
Pero las malas noticias siguieron, y como si se tratase de un macabro cuento de terror, una pequeña de un año falleció bajo las ruedas de la locomotora de un tren de diversión ubicada en el Parque Alem de la ciudad de Rosario. Inexplicable muerte que en la que se encuentran abocados los efectivos policiales a fin de dar cuenta cómo una máquina que no supera los cinco kilómetros por hora pudo terminar de la peor manera con la vida de una inocente beba.
Reflexión y acción
No solo se trata de ponernos con los pelos de punta ante estas noticias, se trata de tomar conciencia y de hacer que otros la tomen. La precaución debe estar presente en todos y cada uno de los actos diarios, desde el cuidado en casa hasta en las calles y rutas.
Pero esto va más allá, el respeto por el otro es fundamental a la hora de convivir en una sociedad civilizada.
