Llega el día…
Los enigmas electorales generados en este último tiempo, finalmente llegará a su fin en un escenario donde la inseguridad figura al tope de la demanda social, incluso por encima de la inflación repiqueteante.
El círculo se cierra y tres son los nombres que resuenan en la mayoría de la gente. De esta manera, una fuerte Cristina Fernández y una oposición centrada en Elisa Carrió de la Coalición Cívica y Roberto Lavagna, de Una Nación Avanzada (UNA), definirán su destino. En ese sentido, puede darse que la candidata oficial sortee el final con holgura, tal como pronostican las encuestas, aprobando el examen de las urnas con la sociedad o también se puede dar que Carrió o Lavagna obtengan el pase para una pelea definitiva en el ballottage. Más allá de cualquier especulación, es bueno recalcar que las posibilidades de Carrió y de Lavagna están apuntaladas, sobre todo, por sus prestigios personales, pero acompañadas por maquinarias partidarias débiles y fragmentadas, donde lo único que los une es el antikirchnerismo, de esta manera la fuerza que encabeza la actual Primera Dama y Senadora, obtendría una victoria cómoda y segura en primera vuelta.
Apatía preelectoral
Lo más alarmante en torno a los comicios, es que la mayoría de los argentinos parece seguir las campañas electorales con un llamativo desinterés lo cual deriva en una apática sensación de un resultado sin suspenso. Es decir, para muchos es casi segura la victoria en primera vuelta de la esposa del actual presidente. Esto se apoya además en los números de las encuestas, donde la candidata oficialista obtiene entre el 39 y el 45 por ciento de los votos con una ventaja de entre 25 y 30 puntos sobre sus más inmediatos seguidores, los antes mencionados, Elisa Carrió y Roberto Lavagna.
Entonces, de confirmarse esta tendencia, Cristina Fernández de Kirchner sería la primera mujer en acceder a la primera magistratura en la Argentina postulándose para el cargo. Esto se debe a que el único antecedente de mujer presidenta, es el de María Estela Martínez de Perón, quien logró llegar al sillón de Rivadavia desde la vicepresidencia, como sucesora de su marido, Juan Domingo Perón.
Sí o sí una mujer
Otro de los rasgos llamativos de estas elecciones se centra en el caso de que si la candidata del oficialismo no alcanzara los votos suficientes para consagrarse en la primera vuelta, su rival en el ballotage sería otra mujer, la bronceada Elisa Carrió.
Esto deja en evidencia una clara primacía femenina en la carrera presidencial en un país donde la vida cotidiana de las personas está atravesada por prácticas machistas mucho más arraigadas que lo que los discursos públicos sobre la igualdad de los géneros podría hacer suponer a un observador desprevenido, una paradoja que encuentra su explicación en la marca imborrable que dejó en la vida política argentina, hace más de 50 años, la figura de la segunda mujer del fundador del justicialismo, Eva Duarte de Perón, quien a raíz de su importante labor social a favor de los sectores más postergados de la población, y sin ocupar nunca un cargo público, Evita fue aceptada e idolatrada por hombres y mujeres como un modelo de intervención de la mujer en la política.