El alcohol, los menores, el negocio y las clausuras
El problema del alcoholismo y otras adicciones entre los menores de edad resulta, a los ojos de autoridades institucionales, de gobierno, docentes y padres, un caso de tremenda complejidad.
El hecho más reciente tiene su inicio en la madrugada del 17 de agosto pasado cuando tras un operativo, se procedió a la clausura de un bar que funcionaba como boliche, la razón: la policía encontró menores alcoholizados en ese sitio.
Se trata del bar Oxa, ubicado en Rioja al 800 quien luego del operativo padeció la clausura cuando se encontraron una gran cantidad de menores, entre ellos cinco chicos de entre 13 y 15 años que estaban altamente alcoholizados. Posteriormente, fueron primero trasladados a la jefatura y cuatro de ellos fueron devueltos a sus domicilios, mientras que el quinto fue retirado por sus padres.
Pero la historia no terminó allí. No sólo el hecho de que menores de edad estuvieran borrachos fue la causa del cierre del lugar, sino que un hecho tan o aún más ilegal se detectó esa noche. La Seguridad Policial se encontró con que había una pista ocupada por cerca de 300 personas y una cabina de disc jockey, cuando en realidad sitio no estaba habilitado como bailable.
Este tipo de casos no son nuevos, y la policía se encuentra sobrepasada de casos como este, donde los menores y el alcohol, son los protagonistas de la crónica policial cada fin de semana. Cabe preguntarse entonces, ¿cuándo son adolescentes y cuándo dejan de serlo?, ¿cuál es la diferencia entre un mayor y un adulto, cuáles son sus derechos, cuando deciden corromper la ley?, ¿cuánto influyen las costumbres culturales, los problemas sociales?. Aquí entonces aparece la búsqueda de respuestas en la responsabilidad de la escuela y la de la familia, en el límite y el permiso.