¡Hola, mundo!
Anoche mientras dormia volvi a ver mi reflejo en el cristal de una ventana de tren, me inventé una romantica historia en la que llovia dentro y fuera de aquel desvencijado vagón, vi un monton de figuras proyectadas en la pared gracias a las velas inexistentes, pude oler otros lejanos paises, pude ser yo, eche de menos otros tiempos, otros brazos, me lo recordaba cada minuto de un viejo reloj, te imagine dormido en mi vientre, soñandome quizás, echandome tu tambien de menos, enredabas tus dedos en mi pelo, me llamabas, me preguntabas mi nombre…
Llegó la hora de bajarme, pero no me atrevÃÂ, no querÃÂa despertarte, aun no habÃÂa pasado el revisor pidiendo los billetes, y quizas esta vez tendrÃÂa suerte, quizas no tendria que esconderme en el baño para asi pasar desapercibida
Cuando la soledad y el silencio se unen pueden hacerse insoportables. la distancia que nos separa se hace infranqueable. Es inutil llamar, explicarnos…nadie responde. Estamos sentados en la misma mesa pero no hay comunión. Dormimos en la misma cama…pero no soñamos los mismos sueños…y cada mañana, juntos el uno al otro, nos encontramos un poco más alejados que ayer.
Vendrán los mercaderes de espejismos, sexólogos, psicólogos, a proponernos mil y una técnica de comunicación. Nos encontraremos hablando con nuestro eco.
Diremos entonces que el otro nos ha decepcionado. Pero la decepción depende de nuestras espectativas… y quizá estaban erradas. Partimos de una cierta imagen de hombre o de mujer, de una cierta imagen de pareja… Buscábamos la “otra mitad”; amábamos aquella parte que nos faltaba…NOS AMÃÂBAMOS A NOSOTROS MISMOS, en definitiva.
Y un dÃÂa hemos descubierto que el otro es una “parte entera” que nos fuerza a ser a nosotros mismos “parte entera”. Viene la gran tentación. A la primera diferencia que creemos irreductible, o cuando quedamos sumergidos en la monotonÃÂa, exclamamos: “ya no te amo”, y nos vamos a buscar a otro lugar, a comenzar la misma historia, a caer en el mismo espejismo.
Nos falta la paciencia de descubrir, instante tras instante, el milagro que es unir dos personas “enteras” sin apropiarse la una de la otra, dejando ser totalmente al otro.
Amar al otro es renunciar a “poseerlo”. Descubrir que él está siempre ahÃÂ, diferente a mÃÂ, pero unido a mÃÂ.
Amar es descubrir que lo más preciado que tenemos es lo que queda cuando no queda nada…
en Febrero 7, 2007|19:43
Hi, this is a comment.
To delete a comment, just log in, and view the posts’ comments, there you will have the option to edit or delete them.
en Febrero 11, 2007|18:49
Esa es precisamente la diferencia entre querer y amar, el renunciar a poseer .
en Mayo 9, 2007|21:50
uigj muuze…
ezuz awieg…