Mosaico de Cronicas

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Septiembre 20, 2007

Economía mórbida

Publicado por mosaicodecronicas en Conversaciones con Ninette

Observo a mi alrededor demasiada gente constantemente malhumorada, enfadada, preocupada en sus pensamientos, con un persistente ceño fruncido, un día sí, y otro también, soportando el peso en sus espaldas de una carga bien nutrida de intereses, comisiones, porcentajes, saldos, cuotas, amortizaciones… La mala leche se ha adueñado del hombre feliz que cantan las encuestas. Sin saber exactamente con que escudo hacerle frente, nos sentimos imantados a un resorte ambiental que nos envuelve en su tunel oscuro, incapaces de apaciguarnos, hasta en los niños se ha cebado el virus, tal es la violencia y el acoso en las escuelas. Y la tristeza se va instalando poco a poco. A veces no es consecuencia de un motivo especial, quizá sea el resultado de muchos pequeños motivos apilados. Algo así declaraba un personaje de la oscarizada película de 2004, “Crash“: “Estoy en constante mal humor, enfadada y lo peor es que no sé el motivo”.
Somos fruto de una transformación de gran exquisitez genética para llegar a ser tan complejos. Hoy esta complejidad se traduce en vivir entre perpetuas turbulencias, en la cuerda floja, y en el fondo, aunque tratemos de ignorarlo, lo sabemos. De ahí emanan fuentes de desesperación disfrazada, que raramente hace mutis por el foro, aunque nos creamos a salvo. Sí, puede que los que aprietan los botones del mando a distancia de esta maquinaria social nos quieran mantener demasiado entretenidos y aplican hielo picado a los interrogantes que nos hacemos, me respondía mi amiga Ninette, en la última charla sobre las goteras que están surgiendo del techo económico que nos han montado.
In principium consumum erat.

Estás entrando en un marasmo filosófico, consumo ergo existo, añadía mi amiga, visto mi absoluto pesimismo. Pero no puedo evitar preguntarme, ¿realmente no hay escape ante este inmenso engaño? Este consumo que nos consume, que hace de nosotros meros peones intermediarios, hormigas pagadoras que solo transportan y engordan el oscuro objeto del poder, la economía…de otros. Los beneficios patronales son históricos, y nuestros salarios también adquieren bajas históricas.
La alarma ya ha empezado a saltar. Ha comenzado, cómo no? en Estados Unidos. Y por el hilo globalconductor de las finanzas se está desplazando al resto de los países, ricos, no tan ricos y pobres. Y el ciudadano cada vez más endeudado: (en países como Argentina la clase media ha desaparecido, bajando directamente al escalón de la pobreza). Seguimos un ritmo consumista que somos incapaces de parar porque esperamos que todo irá mejor, luego.
Cómo decía mi amiga, la bola se va haciendo cada vez mayor, entendido bola en todas sus acepciones.
Pero esa confianza empieza a tambalearse. A las puertas del Northern Rock, las colas de desconfiados han ocupado las calles. Se han hecho con su dinero, antes de que se los coman corralitos de la Gran Bretaña.
El estrangulamiento económico al que ha llegado este verano el personal currante con el pago de sus hipotecas, que en muchos casos han pasado de 680 a 900 Euros de un soplo de intereses, ha creado una nueva clase social, la de los pobres hipotecados hasta los riñones. Y no va de chufla lo del riñón. Presagiando futuros obscuros la venta de un riñón puede convertirse en el pago de una letra. Y los creadores del lenguaje ya le han bautizado a estos pobres de alto riesgo: Yo te bautizo “subprime” en el nombre del padre, del hijo y del espíritu volátil financiero, todos unidos en el paraíso…fiscal.
¿En que momento comenzamos a convertir en divisa monetaria los derechos que nos son debidos, a transformar en endeudamiento, prisión de por vida nuestro hogar?, me martilleó Ninette.
Al igual que nos pone sobre aviso un entendido en Economía real, el académico Juan Torres López, esta economía de “casino”, de especulación pura y dura, a la que todos contribuimos de alguna forma, se está cobrando sus víctimas, que, como sabemos, siempre son las mismas.
Pero sigamos creyendo que no pasa nada, y si los ingresos no dan de sí lo suficiente, no importa, los ogros acechan por todas las esquinas de cualquier calle, de cualquier ciudad. Luego el ogro Central se encargará de alimentar a los ogritos en dificultades. Y quién alimenta esta plutocracia, como grita Saramago? Pues tú, que le consientes todo: la especulación sin medida, el acaparamiento de suelo, el descontrol financiero y político, el regalo de bienes sociales básicos, la no regulación de los mercados financieros, los paraísos fiscales, la absoluta falta de control e impuestos, la privatización hasta de tu abuela. ¿Quizá pensando que te llegará parte del pastel? Iluso.

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