
¿Por qué se festeja esta fecha?
En el año 1884 se realizó un congreso en Estados Unidos para pedir que la jornada laboral sea de ocho horas a partir del 1ro de mayo de 1886. Se promulgó una ley que no se cumplió y las organizaciones de trabajadores realizaron una huelga que paralizó al país. Manifestaciones, policías muertos, aparentemente sin pruebas concretas acusan a varios hombres como supuestos responsables y los condenan después de un juicio. Algunos recibieron la sentencia de muerte, uno se suicidó en su celda y otros cumplieron distintos períodos en prisión.
Hoy muchísimos años después de que se realizara esta manifestación ¿cómo están las cosas?. Considero que por diversas cuestiones en muchas partes del planeta, empeoradas, entre otras cuestiones por la dificultad de acceder a un empleo; porque muchas veces no se cumple con las jornadas de ocho horas.
Situación de cada porción de la población según su edad:
Para los jóvenes: Se exige que sean profesionales con experiencia, una experiencia que es imposible tener a la edad que pretenden las empresas. Pueden acceder a un trabajo con salarios muy bajos, y en algunos casos ocupando cargos para los que no están listos, pero son más baratos.
Para los no tan jóvenes: Muchas personas, a partir de los 50 años quedan fuera del mercado laboral y les resulta casi imposible reinsertarse, excepto si pueden montar un emprendimiento propio. Pero acá viene otra cuestión, si la expectativa de vida de un hombre es de entre 75 y 80 años aproximadamente, supongamos que esta persona tiene en el escenario más favorable 50 años. Consigue un crédito, o utiliza sus ahorros para montar ese emprendimiento. En el primer caso, va a estar unos diez años para pagar ese crédito, o sea que tendrá 60 cuando lo pueda terminar de pagar, con suerte. En el segundo caso ¿cuándo comenzará a dar ganancias la inversión realizada?, la respuesta es cuando se deba jubilar.
A esa edad, una persona que se preparó, invirtió tiempo, esfuerzo y dinero en capacitarse ¿no debería estar pensando en tomarse un respiro? – Suponiendo que es alguien que no se puede quedar quieto, que trabaje por gusto, por caridad, por amor o pasión a su profesión pero no por necesidad.
Cuando se habla de desempleo o de creación de fuentes de trabajo, por lo general se hace mención a las clases sociales más bajas; a obreros, que no está mal, pero según mi opinión, la situación cambió hace unos cuantos años. No sólo ellos sufren este problema, sino que ahora se suman los profesionales a quienes les quedan pocos años para retirarse.
¿Qué pasa con estas personas? ¿Son menos importantes para la sociedad y los gobiernos? – Hay quien piensa que un profesional llega a los 50 años y se queda sin trabajo debería haber tomado los recaudos necesarios para que le permita sobrellevar esa situación. En parte concuerdo, pero ¿qué pasa con sus sentimientos?, suponiendo que no le falte la comida. ¿no se siente mal por tener que quedarse en su casa?, ¿porque la realidad lo haga sentirse inútil?, ¿no es indigno?. Me parece que no sólo las personas de bajos recursos sufren problemas. Tampoco me parece que podamos decir que los de unos son más o menos importantes que los del otro. Uno puede tener sus necesidades básicas satisfechas, comida, techo, con suerte acceso a salud. Muchas veces me pregunto que expectativas tienen, me pregunto que haría yo en esa situación, me pregunto que se hace con los aportes jubilatorios que retienen de mi salario mensualmente. Me pregunto cómo será el escenario cuando me toque llegar a esa edad. Quiero ser optimista, pero la realidad no me permite.
Para los jubilados: Mejor no ahondar demasiado en el tema. Aportan durante muchísimos años al sistema de jubilación para recibir una miseria. Ni hablar del sistema de salud al que acceden. A una persona de 80 años no pueden asignarle un hospital que está a 10 km. de su casa. Si lo hacen que se hagan cargo de llevarlo cada vez que tiene que visitar al médico. Tampoco pueden tenerlos en una sala de espera durante horas o darles turnos para dentro de dos meses; para muchos puede ser demasiado tarde.
Estas palabras reflejan parte de la situación que veo en Argentina.