Despertar
Abro los ojos aun con la niebla de la somnolencia y estás allí.
Lo primero que siento, incluso antes de verte, es tu olor, tan dulce, tan suave, tan femenino,
ese que inspira las hormonas e invita a querer tocarte.
Aunque duermes, tus facciones cubiertas bajo tus largos cabellos no minimizan la belleza que esconden; me inclino a acariciarte pero me detengo, siento que si lo hago desaparecerás como una pompa de jabón; quiero decirte tantas cosas pero no sé por donde empezar y al punto del colapso, te mueves abres tus ojos y me miras, y me regalas la sonrisa más hermosa que haya visto y a pesar de intentarlo, cierro los ojos y al abrirlos de nuevo ya no puedo verte, estoy ciego, solo veo oscuridad y me percato de que es el lúgubre techo de la habitación, ahora el único olor que se siente es el del rocío de la madrugada y entonces todo el vacío regresa de una vez, y con él, el dolor, agudo y punzante, y con lágrimas en los ojos vuelvo a cerrarlos rogando que tal vez otro dia pueda tener el mismo sueño.