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	<title>El silencio</title>
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	<description>Prensa.cafeteradigital.com weblog</description>
	<pubDate>Fri, 30 Mar 2007 20:46:46 +0000</pubDate>
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		<title>Acerca de los fenómenos meteorológicos</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2007 20:16:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Antes de su muerte, una persona deja inconcluso un libro cuyo manuscrito desapareci.Luego de varios aos pudieron recuperarsetales fragmentos entre los que figura una descripcin de los grandes boulevares parisinos que desenvocan en pasajes. Tales pasajes, una invencin del lujo industrial, son descritas como galeras cubiertas de cristal y revestidas de marmol, atravesando edificios enteros. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Antes de su muerte, una persona deja inconcluso un libro cuyo manuscrito desapareci.Luego de varios aos pudieron recuperarsetales fragmentos entre los que figura una descripcin de los grandes boulevares parisinos que desenvocan en pasajes. Tales pasajes, una invencin del lujo industrial, son descritas como galeras cubiertas de cristal y revestidas de marmol, atravesando edificios enteros. Los propietarios, se han unido para sus fines especulatorios. Tales pasajes, convertidos en mundos pequeos, sern escenarios propicios para que el comprador vido encuentre todo lo que necesita.
Sobreviene el chubasco, nadie lo esperaba. Los pasajes son ahora refugios, ofrecen un paseo seguro pero angosto. Los vendedores aprovechan. Sin embargo, estn los que quieren comprar y los que han sido sorprendidos por la turbulencia. El cliente pobre asiste a tales pasajes debido a que carece del impermeable. Curiosamente, los gestores saban demasiado poco del tiempo meteorolgico y de sus consecuencias.
Tal escenario nos lleva a una noticia de actualidad. Un desastre meteorolgico para ciertas lites en el cual se crean tales pasajes.
La salida del nuevo sistema operativo de microsoft Windows vista marca un hito en cuanto a sistemas de proteccin anticopia y bloqueos de contenidos (DRM o sistema de proteccin de derechos de autor) por presiones de las asociaciones &#8220;antipirateria&#8221; (MPAA, RIAA, SGAE). Fuera del dilema tico que pudiese suponer la pirateria, existen problemas que contradicen a toda posible filosofa del derecho de autor. Los compradores no podrn, debido a este sistema, grabar sus canciones o pelculas (compradas legalmente) desde su computadora, sino, debern adquirir un sistema AUTORIZADO por microsoft que valide tal evento. Si se desea hacerlo, los contenidos se reproducirn con mala calidad o s impedir tal procedimiento.
Cada quien sabe lo que instala y como lo instala. Cada uno tiene una opinin diversa al respecto. Por mi parte, he recogido dos opiniones de gente comn, como t y como yo, sobre el tema en cuestin:
USUARIO 1: El otro da estuve en una charla para desarrolladores ofrecida por Microsoft para presentar las bondades del nuevo Framework 3.0. En dicho acto estaramos unas 40 o 50 personas, y en un momento el presentador pregunt si tenamos instalado Vista, y nadie levant la mano!. Se lo deberan replantear; si el colectivo ms friki renuncia a ponerse el Vista, algo pasa. En concreto, yo no lo instalo hasta que no retiren el DRM. Y para colmo, las bondades que presentaron con el Windows Presentation Foundation eran cosas que ya se hacen desde hace aos con el Adobe ImageReady, por ejemplo. Una pena..
USUARIO 2: Lo mejor es que tiene un sistema para proteger la entrada de los menores de edad.
Incluye iconitos (gadgets) para ver los videos de Youtube y la informacin meteorologica.
En lo particular, me inclino por el final de la opinin del usuario nmero dos, despus de todo esto deber estar atento a la informacin meteorolgica, incluso cuando los desarrolladores no la tomen tan en serio.
P.S. Despues del tono deje su nmero de usuario y la forma en como utiliza este nuevo sistema operativo.
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		<title>Sobre el fin de un relato para niños</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Mar 2007 19:39:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ayer me fui al cine, una historia con detalles muy bellos.
Es un mito narrado a partir de un mundo alterno del cual pocas personas pueden siquiera imaginar (una anttesis en cierta medida del mundo posmoderno que recuerda a la aparicin del informe de Lyotard en el que la posmodernidad es definida como la incredulidad en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ayer me fui al cine, una historia con detalles muy bellos.
Es un mito narrado a partir de un mundo alterno del cual pocas personas pueden siquiera imaginar (una anttesis en cierta medida del mundo posmoderno que recuerda a la aparicin del informe de Lyotard en el que la posmodernidad es definida como la incredulidad en los metarrelatos, un poco atrs, la definicin de Bell del fin de las ideologas, Fukuyama y su fin de la historia, Rorty y su fin de la filosofa, demasiados finales para tan pocos comienzos. Pareciese que ya nadie cree en los relatos&#8230; al menos eso creen).

En este relato, slo hay dos personas que confan plenamente en su existencia, un nio y su abuelo. Tambin, hay gente que duda, no sabe si creer o no, a veces, imaginan que existe pero, ante las adversidades de la realidad dejan de creer y se remiten a los hechos. Finalmente, hay otras personas que definitivamente han decidido dejar de imaginar que eso es posible.
Una vez al ao, cuando la luna se coloca en cierta posicin, se abre un portal, el portal que comunica a aquel mundo que existe para contadas personas. Un mundo subterrneo, precisamente abajo de su propio jardn.
Como cualquier persona comn, su familia tiene dificultades econmicas, estn en un proceso de embargo de su casa, solo quedan unos das para poder pagar la deuda, sino, sern desalojados y lo perdern todo.
Su abuela duda, toma unas gotas para dormir y olvidarse (otros compran pulseras de ciclistas para apoyar la causa y verse chic, donan un peso para quitarse el peso de no hacer algo, cada quien hace lo suyo para dormir) El nio dice: no me quedar aqui para ver como nos quitan lo que tenemos. Inicia un periplo.
Salimos de la sala. Mi hijo, cansado por el ajetreo de la semana, se ha dormido con una sonrisa; lo abrazo y camino por los pasillos infestados de gente, hace viento, hay jardines por doquier&#8230;al llegar al estacionamientorecuerdo la frase final: &#8220;Esperar once lunas para poder encontrarte&#8221;. Posiblemente, pienso, nos hemos vuelto impacientes en este mundo acelerado, cada uno duerme a su ritmo, cada uno esta menos dispuesto a esperar (y lo que implica) para poder encontrar. Despertar para seguir soando? Soar para despertar? Una alegora del fin de una pelcula, pero ahora mismo inicia otra, a partir de una sonrisa, que ahora duerme.
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		<title>La vida secreta de las palabras</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Mar 2007 08:10:54 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[
Cuando se llega hasta el fondo quedan las cosas simples: la palabra y el silencio. Cada elemento con su toque personal. Unoshablan m's paradecir menos. Otros se guardan en silencio sus cicatrices. Alguien cuenta su vida para ser le'da entre l'neas. El enamorado se acompa'a del silencio cuando observa el cielo. El que odia, puede [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
Cuando se llega hasta el fondo quedan las cosas simples: la palabra y el silencio. Cada elemento con su toque personal. Unoshablan m's paradecir menos. Otros se guardan en silencio sus cicatrices. Alguien cuenta su vida para ser le'da entre l'neas. El enamorado se acompa'a del silencio cuando observa el cielo. El que odia, puede invocar a las palabras para noasesinarse.
La palabra puede hacer m's grata la experiencia silenciosa,el silencio,un tiempo para comprender el momento en que las palabras llegan. El poeta habla en silencio, porque si no lo hace ser'a peor. 
Suelo necesitar mucho silencio para decir algo.Ahora recuerdoque el centro del mundo es el ismo del espejo.
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		<title>Belleza evanescente</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Feb 2007 20:39:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[
Me gustan estas fechas por una sencilla raz'n: puedo llenar mi espacio con tulipanes.
Los tulipanes, con sus m's de 150 especies a partir de la &#8220;tulipoman'a&#8221;, son originarios del sur de Europa y de las regiones de Pamir e Hindukush de Asia Central. Fue cultivada por primera vez hacia el a'o 1000 por los turcos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[
Me gustan estas fechas por una sencilla raz'n: puedo llenar mi espacio con tulipanes.
Los tulipanes, con sus m's de 150 especies a partir de la &#8220;tulipoman'a&#8221;, son originarios del sur de Europa y de las regiones de Pamir e Hindukush de Asia Central. Fue cultivada por primera vez hacia el a'o 1000 por los turcos. Flor nacional de este pa's, as' como de Ir'n.
Como su etimolog'a, los tulipanes son turbantes. Detr's de su belleza esconden su desintegraci'n, te dejan justo despu's de cautivarte, quedando solo el tallo y el gui'o de que, el pr'ximo a'o, pudiese aparecer de nuevo&#8230; o no.
Por lo dem's, su belleza recoge del lugar donde se planta muchos recursos. Los que saben recomiendan no plantar tulipanes dos a'os seguidos en el mismo lugar; las reservas pueden agotarse.
Cualquier parecido con otras realidades es mera coincidencia.
Desde mi silencio&#8230; espero que estas l'neas te encuentren&#8230; y te encuentren bien.
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		<title>Destellos de la cotidianeidad</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Feb 2007 20:30:49 +0000</pubDate>
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Me acerque ala obra de Sophie Calle indirectamente, a trav's de un libro dedicado a ella. Me deslumbr' su frescura, esa posibilidad de caminar sin saber a d'nde se dirigen sus pasos.
Calle calla en la calle, se introduce al juego abandonando el juicio en torno a la experiencia, encontrando y creando escenarios, llenando su cuarto [...]]]></description>
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Me acerque ala obra de Sophie Calle indirectamente, a trav's de un libro dedicado a ella. Me deslumbr' su frescura, esa posibilidad de caminar sin saber a d'nde se dirigen sus pasos.
Calle calla en la calle, se introduce al juego abandonando el juicio en torno a la experiencia, encontrando y creando escenarios, llenando su cuarto con desconocidos, contratando detectives para que le sigan o siendo ella misma un detective de los otros, mirando de manera particular unrecoveco durante meses, relanzando su identidad a cada momento; Sophie recuerda, crea ritos, juega consigo misma y con aquello que la cotidianeidad le ofrece.
C'mo entonces lo m's cercanopuede seralgo extranjero, aquello que se desplaza a un lugar poco privilegiado, olvidando, simple y llanamente, nuestra experiencia con eso que llamamos humanidad? 
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		<title>El valor de la vida</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jan 2007 21:23:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>elsilencio</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Mucho se ha comentado sobre Freud, &#8220;manipulador&#8221;, &#8220;pseudo-cient'fico&#8221;, &#8220;falsificador de sus propios descubrimientos cl'nicos&#8221;, &#8220;incitador al pesimismo&#8221;; su teor'a, &#8220;inexistente, fruto de las investigaciones de Breuer y Fliess, primer abrevadero en torno a lo esencial de lo inconsciente&#8221;.
Mucho se puede decir al respecto, basta con revisar el 'ltimo libro en torno a la cr'tica del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Mucho se ha comentado sobre Freud, &#8220;manipulador&#8221;, &#8220;pseudo-cient'fico&#8221;, &#8220;falsificador de sus propios descubrimientos cl'nicos&#8221;, &#8220;incitador al pesimismo&#8221;; su teor'a, &#8220;inexistente, fruto de las investigaciones de Breuer y Fliess, primer abrevadero en torno a lo esencial de lo inconsciente&#8221;.
Mucho se puede decir al respecto, basta con revisar el 'ltimo libro en torno a la cr'tica del psicoan'lisis,&#8221;El libro negro&#8221;, paracuantificar algunas ideas.
Por mi parte, les dej' ac' una breve entrevista a Freud, realizada en 1926, por el periodista George Sylvester Viereck. Que cada uno forme su opini'n al respecto.
* * *
El Valor de la vida
S. Freud: Setenta a'os me ense'aron a aceptar la vida con serena humildad.
Quien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma. El escenario de nuestra conversaci'n fue en su casa de verano en Semmering, una monta'a de los Alpes austr'acos. Yo hab'a visto el pa's del psicoan'lisis por 'ltima vez en su modesta casa de la capital austr'aca. Los pocos a'os transcurridos entre mi 'ltima visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez de sabio. Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su esp'ritu firme, su cortes'a impecable como siempre, pero un ligero impedimento en su habla me perturb'. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una pr'tesis, lo cual es una constante irritaci'n para 'l.
S. Freud: Detesto mi maxilar mec'nico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energ'a preciosa. Pero prefiero esto a no tener ning'n maxilar. A'n as' prefiero la existencia a la extinci'n. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, torn'ndonos la vida m's desagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos.
(Freud se rehusa a admitir que el destino le reserva algo especial).
S. Freud: Por qu' (dice calmamente) deber'a yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me revelo contra el orden universal. Finalmente, despu's de setenta a'os, tuve lo bastante para comer. Apreci' muchas cosas -en compa''a de mi mujer, mis hijos- el calor del sol. Observ' las plantas que crecen en primavera. De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasi'n encontr' un ser humano que casi me comprendi'. Qu' m's puedo querer?
George Sylvester Viereck: El se'or tiene una fama. Su obra prima influye en la literatura de cada pa's. Los hombres miran la vida y a s' mismos con otros ojos, por causa de este se'or. Recientemente, en el septuag'simo aniversario, el mundo se uni' para homenajearlo, con excepci'n de su propia universidad.
S. Freud: Si la Universidad de Viena me demostrase reconocimiento, me sentir'a inc'modo. No hay raz'n en aceptarme a m' o a mi obra porque tengo setenta a'os. Yo no atribuyo importancia insensata a los decimales. La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven despu's no me interesa. No aspiro a la gloria p'stuma. Mi virtud no es la modestia.
George Sylvester Viereck: No significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?
S. Freud: Absolutamente nada, es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy m's bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean dif'ciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra pr'cticamente liquid' mis posesiones, lo que hab'a adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.
(Estabamos subiendo y descendiendo una peque'a elevaci'n de tierra en el jard'n de su casa. Freud acarici' tiernamente un arbusto que florec'a).
S. Freud: Estoy mucho m's interesado en este capullo de lo que me pueda acontecer despu's de estar muerto. 
George Sylvester Viereck: Entonces, el se'or es, al final, un profundo pesimista?
S. Freud: No, no lo soy. No permito que ninguna reflexi'n filos'fica complique mi fluidez con las cosas simples de la vida.
George Sylvester Viereck: Usted cree en la persistencia de la personalidad despu's de la muerte, de la forma que sea?
S. Freud: No pienso en eso. Todo lo que vive perece. Por qu' deber'a el hombre constituir una excepci'n?
George Sylvester Viereck: Le gustar'a retornar en alguna forma, ser rescatado del polvo? Usted no tiene, en otras palabras, deseo de inmortalidad?
S. Freud: Sinceramente no. Si la gente reconoce los motivos ego'stas detr's de la conducta humana, no tengo el m's m'nimo deseo de retornar a la vida; movi'ndose en un c'rculo, ser'a siempre la misma. M's all' de eso, si el eterno retorno de las cosas, para usar la expresi'n de Nietzsche, nos dotase nuevamente de nuestra carnalidad y lo que involucra, para qu' servir'a sin memoria?. No habr'a v'nculo entre el pasado y el futuro. Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasar'. Nuestra vida es necesariamente una serie de compromisos, una lucha interminable entre el ego y su ambiente. El deseo de prolongar la vida excesivamente me parece absurdo.
George Sylvester Viereck: Bernard Shaw sustenta que vivimos muy poco. 'l encuentra que el hombre puede prolongar la vida si as' lo desea, llevando su voluntad a actuar sobre las fuerzas de la evoluci'n. 'l cree que la humanidad puede recuperar la longevidad de los patriarcas.
S. Freud: Es posible que la muerte en s' no sea una necesidad biol'gica. Tal vez morimos porque deseamos morir. As' como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, as' tambi'n toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucci'n. Del mismo modo como un peque'o el'stico tiende a asumir la forma original, as' tambi'n toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorg'nica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro nuestro. La muerte es la compa'era del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro: &#8220;M's all' del principio del placer&#8221;. En el comienzo del psicoan'lisis se supon'a que el Amor ten'a toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biol'gicamente, todo ser vivo, no importa cu'n intensamente la vida arda dentro de 'l, ans'a el Nirvana, la cesaci'n de la &#8220;fiebre llamada vivir&#8221;. El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo 'ltimo de la vida es la propia extinci'n.
George Sylvester Viereck: Esto es la filosof'a de la autodestrucci'n. Ella justifica el auto-exterminio. Llevar'a l'gicamente al suicidio universal imaginado por Eduard Von Hartmann.
S. Freud: La humanidad no escoge el suicidio porque la ley de su ser desaprueba la v'a directa para su fin. La vida tiene que completar su ciclo de existencia. En todo ser normal, la pulsi'n de vida es fuerte, lo bastante para contrabalancear la pulsi'n de muerte, pero en el final, 'sta resulta m's fuerte. Podemos entretenernos con la fantas'a de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Ser'a m's posible que no pudi'ramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido (a'adi' Freud con una sonrisa) puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.
(Estaba haciendo fr'o en el jard'n. Continuamos la conversaci'n en el gabinete. Vi una pila de manuscritos sobre la mesa, con la caligraf'a clara de Freud).
George Sylvester Viereck: En qu' est' trabajando el se'or Freud?
S. Freud: Estoy escribiendo una defensa del an'lisis lego, del psicoan'lisis practicado por los legos. Los doctores quieren establecer al an'lisis ilegal para los no-m'dicos. La historia, esa vieja plagiadora, se repite despu's de cada descubrimiento. Los doctores combaten cada nueva verdad en el comienzo. Despu's procuran monopolizarla.
George Sylvester Viereck: Usted tuvo mucho apoyo de los legos?
S. Freud: Algunos de mis mejores disc'pulos son legos.
George Sylvester Viereck: El Se'or Freud est' practicando mucho psicoan'lisis?
S. Freud: Ciertamente. En este momento estoy trabajando en un caso muy dif'cil, intentando desatar conflictos ps'quicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija tambi'n es psicoanalista como usted puede ver &#8230;
(En ese momento apareci' Miss Anna Freud, acompa'ada por su paciente, un muchacho de once a'os de facciones inconfundiblemente anglosajonas)
George Sylvester Viereck: Usted ya se analiz' a s' mismo?
S. Freud: Ciertamente. El psicoanalista debe constantemente analizarse a s' mismo. Analiz'ndonos a nosotros mismos, estamos m's capacitados para analizar a otros. El psicoanalista es como un chivo expiatorio de los hebreos, los otros descargan sus pecados sobre 'l. El debe practicar su arte a la perfecci'n para liberarse de los fardos cargados sobre 'l.
George Sylvester Viereck: Mi impresi'n es de que el psicoan'lisis despierta en todos los que lo practican el esp'ritu de la caridad cristiana. Nada existe en la vida humana que el psicoan'lisis no nos pueda hacer comprender. &#8220;Tout comprendre c&#8217;est tout pardonner&#8220;.
S. Freud: Por el contrario (acus' Freud sus facciones asumiendo la severidad de un profeta hebreo), comprender todo no es perdonar todo. El an'lisis nos ense'a apenas lo que podemos soportar, pero tambi'n lo que podemos evitar. El an'lisis nos dice lo que debe ser eliminado. La tolerancia con el mal no es de manera alguna corolario del conocimiento.
(Comprend' s'bitamente por qu' Freud hab'a litigado con sus seguidores que lo hab'an abandonado, por qu' 'l no perdona disentir del recto camino de la ortodoxia psicoanal'tica. Su sentido de lo que es recto es herencia de sus ancestros. Una herencia de la que 'l se enorgullece como se enorgullece de su raza).
S. Freud: Mi lengua es el alem'n. Mi cultura, mi realizaci'n, es alemana. Yo me considero un intelectual alem'n, hasta que percib' el crecimiento del preconcepto antisemita en Alemania y en Austria. Desde entonces prefiero considerarme jud'o.
(Qued' algo desconcertado con esta observaci'n. Me parec'a que el esp'ritu de Freud deber'a vivir en las alturas m's all' de cualquier preconcepto de razas, que 'l deber'a ser inmune a cualquier rencor personal. Pero debido precisamente a su indignaci'n, a su honesta ira, se volv'a m's atrayente como ser humano. Aquiles ser'a intolerable si no fuese por su tal'n!)
George Sylvester Viereck: Me pone contento, Herr Profesor, de que tambi'n el se'or tenga sus complejos, de que tambi'n el se'or Freud demuestre que es un mortal!.
S. Freud: Nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad; pero con frecuencia, son tambi'n la fuente de nuestra fuerza.
George Sylvester Viereck: Imagino, observo, cu'les ser'an mis complejos!
S. Freud: Un an'lisis serio dura m's o menos un a'o. Puede durar igualmente dos o tres a'os. Usted est' dedicando muchos a'os de su vida a la &#8220;caza de los leones&#8221;. Usted procur' siempre a las personas destacadas de su generaci'n: Roosevelt, El Emperador, Hindenburgh, Briand, Foch, Joffre, Georg Bernard Shaw&#8230;.
George Sylvester Viereck: Es parte de mi trabajo.
S. Freud: Pero tambi'n es su preferencia. El gran hombre es un s'mbolo. Su b'squeda es la b'squeda de su coraz'n. Usted tambi'n est' procurando al gran hombre para tomar el lugar de su padre. Es parte del complejo del padre.
(Negu' vehementemente la afirmaci'n de Freud. Mientras tanto, reflexionando sobre eso, me parece que puede haber una verdad, no sospechada por m', en su sugesti'n casual. Puede ser lo mismo que el impulso que me llev' a 'l).
George Sylvester Viereck: Me gustar'a, observ' despu's de un momento, poder quedarme aqu' lo bastante para vislumbrar mi coraz'n a trav's de sus ojos. Tal vez, como la Medusa, yo muriese de pavor al ver mi propia imagen!A'n cuando no conf'o en estar muy informado sobre psicoan'lisis, frecuentemente anticipar'a o tentar'a anticipar sus intenciones.
S. Freud: La inteligencia en un paciente no es un impedimento. Por el contrario, muchas veces facilita el trabajo.
(En este punto el maestro del psicoan'lisis difiere bastante de sus seguidores, que no gustan mucho de la seguridad del paciente que tienen bajo su supervisi'n).
George Sylvester Viereck: A veces imagino si no ser'amos m's felices si supi'semos menos de los procesos que dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El psicoan'lisis le roba a la vida su 'ltimo encanto, al relacionar cada sentimiento a su original grupo de complejos. No nos volvemos m's alegres descubriendo que todos abrigamos al criminal o al animal.
S. Freud: Qu' objeci'n puede haber contra los animales? Yo prefiero la compa''a de los animales a la compa''a humana.
George Sylvester Viereck: Por qu'?
S. Freud: Porque son m's simples. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegraci'n del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilizaci'n demasiado elevados para su mecanismo intelectual y ps'quico. El salvaje, como el animal es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las m's desagradables caracter'sticas del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilizaci'n complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura. Mucho m's agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover su cola, o al ladrar expresando su displacer. Las emociones del perro (a'adi' Freud pensativamente), nos recuerdan a los h'roes de la antig'edad. Tal vez sea esa la raz'n por la que inconscientemente damos a nuestros perros nombres de h'roes como Aquiles o H'ctor.
George Sylvester Viereck: Mi cachorro es un doberman Pinscher llamado '?jax.
S. Freud: (sonriendo) Me contenta saber que no pueda leer. 'l ser'a ciertamente, el miembro menos querido de la casa, si pudiese ladrar sus opiniones sobre los traumas ps'quicos y el complejo de Edipo!
George Sylvester Viereck: A'n usted, profesor, sue'a la existencia compleja por dem's. En tanto me parece que el se'or sea en parte responsable por las complejidades de la civilizaci'n moderna. Antes que usted inventase el psicoan'lisis no sab'amos que nuestra personalidad es dominada por una hueste beligerante de complejos cuestionables. El psicoan'lisis vuelve a la vida como un rompecabezas complicado.
S. Freud: De ninguna manera. El psicoan'lisis vuelve a la vida m's simple. Adquirimos una nueva s'ntesis despu's del an'lisis. El psicoan'lisis reordena el enmara'ado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la met'fora, el psicoan'lisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente.
George Sylvester Viereck: Al menos en la superficie, pues la vida humana nunca fue m's compleja. Cada d'a una nueva idea propuesta por usted o por sus disc'pulos, vuelven un problema de la conducta humana m's intrigante y m's contradictorio.
S. Freud: El psicoan'lisis, por lo menos, jam's cierra la puerta a una nueva verdad.
George Sylvester Viereck: Algunos de sus disc'pulos, m's ortodoxos que usted, se apegan a cada pronunciamiento que sale de su boca.
S. Freud: La vida cambia. El psicoan'lisis tambi'n cambia. Estamos apenas en el comienzo de una nueva ciencia.
George Sylvester Viereck: La estructura cient'fica que usted levanta me parece ser mucho m's elaborada. Sus fundamentos -la teor'a del &#8220;desplazamiento&#8221;, de la &#8220;sexualidad infantil&#8221;, de los &#8220;simbolismos de los sue'os&#8221;, etc.- parecen permanentes.
S. Freud: Yo repito, pues, que estamos apenas en el inicio. Yo apenas soy un iniciador. Consegu' desenterrar monumentos enterrados en los substratos de la mente. Pero all' donde yo descubr' algunos templos, otros podr'n descubrir continentes.
George Sylvester Viereck: Usted siempre pone el 'nfasis sobre todo en el sexo?
S. Freud: Respondo con las palabras de su propio poeta, Walt Whitman: &#8220;M's todo faltar'a si faltase el sexo&#8221; (Yet all were lacking, if sex were lacking). Mientras tanto, ya le expliqu' que ahora pongo el 'nfasis casi igual en aquello que este &#8220;m's all'&#8221; del placer -la muerte, la negociaci'n de la vida. Este deseo explica por qu' algunos hombres aman al dolor como un paso para el aniquilamiento! Explica por qu' los poetas agradecen a:
Whatever gods there be,
That no life lives forever
And even the weariest river
Wind somewhere safe to sea.
&#8220;Cualesquiera dioses que existan
Que la vida ninguna viva para siempre
Que los muertos jam's se levanten
Y tambi'n el r'o m's cansado
Desag'e tranquilo en el mar&#8220;
George Sylvester Viereck: Shaw, como usted, no desea vivir para siempre, pero a diferencia de usted, 'l considera al sexo carente de inter's.
S. Freud: (Sonriendo) Shaw no comprende al sexo. El no tiene ni la m's remota concepci'n del amor. No hay un verdadero caso amoroso en ninguna de sus piezas. 'l hacehumoradas del amor de Julio C'sar -tal vez la mayor pasi'n de la historia. Deliberadamente, tal vez maliciosamente, 'l despoja a Cleopatra de toda grandeza, releg'ndola a una simple e insignificante muchacha. La raz'n para la extra'a actitud de Shaw frente al amor, por su negaci'n del m'vil de todas las cosas humanas que emanan de sus piezas, el clamor universal, a pesar de su enorme alcance intelectual, es inherente a su psicolog'a. En uno de sus prefacios, 'l mismo enfatiza el rasgo asc'tico de su temperamento. Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no err' al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilizaci'n. La humanidad, en una especie de autodefensa procura su propia importancia. Si usted raspa a un ruso, dice el proverbio, aparece el t'rtaro sobre la piel. Analice cualquier emoci'n humana, no importa cu'n distante est' de la esfera de la sexualidad, y usted encontrar' ese impulso primordial al cual la propia vida debe su perpetuidad.
George Sylvester Viereck: Usted, sin duda, fue bien seguido al transmitir ese punto de vista a los escritores modernos. El psicoan'lisis dio nuevas intensidades a la literatura.
S. Freud: Tambi'n recib' mucho de la literatura y la filosof'a. Nietzche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qu' punto su intuici'n preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percat' m's profundamente de los motivos duales de la conducta humana, y de la insistencia del principio del placer en predominar indefinidamente que 'l. En Zaratustra dice: &#8220;El dolor grita: Va! Pero el placer quiere eternidad Pura, profundamente eternidad&#8221;. El psicoan'lisis puede ser menos discutido en Austria y en Alemania que en los Estados Unidos, su influencia en la literatura es inmensa por lo tanto. Thomas Mann y Hugo Von Hofmannsthak mucho nos deben a nosotros. Schnitzler recorre un sendero que es, en gran medida, paralela a mi propio desarrollo. El expresa po'ticamente lo que yo intento comunicar cient'ficamente. Pero el Dr. Schnitzle no es solo un poeta, es tambi'n un cient'fico.George Sylvester Viereck: Usted no s'lo es un cient'fico, tambi'n es un poeta. La literatura americana est' impregnada de psicoan'lisis. Hupert Hughes, Harvrey O&#8217;Higgins y otros, son sus int'rpretes. Es casi imposible abrir una nueva novela sin encontrar alguna referencia al psicoan'lisis. Entre los dramaturgos Eugene O&#8217;Neill y Sydney Howard tienen una gran deuda con usted. &#8220;The Silver Cord&#8221; por ejemplo, es simplemente una dramatizaci'n del complejo de Edipo.
S. Freud: Yo s' y entiendo el cumplido que hay en esa afirmaci'n. Pero, tengo cierta desconfianza de mi popularidad en los Estados Unidos. El inter's americano por el psicoan'lisis no se profundiza. La popularizaci'n lo lleva a la aceptaci'n sin que se lo estudie seriamente. Las personas apenas repiten las frases que aprenden en el teatro o en las revistas. Creen comprender algo del psicoan'lisis porque juegan con su argot. Yo prefiero la ocupaci'n intensa con el psicoan'lisis, tal como ocurre en los centros europeos, aunque Estados Unidos fue el primer pa's en reconocerme oficialmente.
La Clark University me concedi' un diploma honorario cuando yo siempre fui ignorado en Europa. Mientras tanto, Estados Unidos hace pocas contribuciones originales al psicoan'lisis.
Los americanos son jugadores inteligentes, raramente pensadores creativos. Los m'dicos en los Estados Unidos, y ocasionalmente tambi'n en Europa, tratan de monopolizar para s' al psicoan'lisis. Pero ser'a un peligro para el psicoan'lisis dejarlo exclusivamente en manos de los m'dicos, pues una formaci'n estrictamente m'dica es con frecuencia, un impedimento para el psicoan'lisis. Es siempre un impedimento cuando ciertas concepciones cient'ficas tradicionales est'n arraigadas en el cerebro.
Freud tiene que decir la verdad a cualquier precio!. El no puede obligarse a s' mismo a agradar a Estados Unidos donde est'n la mayor'a de sus seguidores. A pesar de su rudeza, Freud es la urbanidad en persona. 'l oye pacientemente cada intervenci'n, procurando nunca intimidar al entrevistador. Raro es el visitante que se aleja de su presencia sin un presente, alguna se'al de hospitalidad!
Hab'a oscurecido. Era tiempo de tomar el tren de vuelta a la ciudad que una vez cobijara el esplendor imperial de los Habsburgos. Acompa'ado de su esposa y de su hija, Freud desciende los escalones que lo alejan de su refugio en la monta'a a la calle para verme partir. 'l me pareci' cansado y triste al darme el adi's.
&#8220;No me haga parecer un pesimista?, dice Freud despu's de un apret'n de manos. Yo no tengo desprecio por el mundo.Expresar desd'n por el mundo es apenas otra forma de cortejarlo, de ganar audiencia y aplauso.No, yo no soy un pesimista, en tanto tenga a mis hijos, mi mujer y mis flores! No soy infeliz, al menos no m's infeliz que otros&#8221;.
El silbato de mi tren son' en la noche. El autom'vil me conduc'a r'pidamente para la estaci'n. Apenas logro ver ligeramente curvado y la cabeza gris'cea de Sigmund Freud que desaparecen en la distancia&#8230;
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		<title>PequeÃƒÂ±os infinitos</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jan 2007 19:06:07 +0000</pubDate>
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En lo que a mi respecta, he encontrado un mundo sin buscarlo, no busco, encuentro, tal y como alguna vez Picasso pronunci' para esc'ndalo de la concurrencia. Encuentro, cada tarde convertida en noche, a gente distinta a m',regalandosupeque'o infinito sin importarleel velo. Este escenario me seduce, no puedo negarlo, la experiencia deexplorar nuevos mundos a trav's de la palabra de un compa'ero o amigo comprometido a decir su verdad y, en consecuencia, lo que tengo para decir.
Debo confesar que no s' claramente a donde me llevar'n est's palabras, aunque me gusta pensar que mi silencio puede transformarse en cualquier cosa, entre ellas, de vez en vez, sacar de la chistera un poco de magia y regalarsela al mundo, como un recordatorio para m' de lo humano.
Desde mi silencio, espero que est's l'neas te encuentren&#8230; y te encuentren bien.

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