Pequeños infinitos
Hay historias provocadoras,  nos hacen reÃÂr, llorar,  identificarnos, abrir nuevas brechas, perder la conciencia para luego percatarnos que siempre ha estado ahi, o no, ¡amplia es la gama de posibilidades! Simultáneamente, otras nos incluyen, abren un resquicio que rompe con el orden cotidiano, con el aburrimiento, con una serie fáctica la cual, por momentos, es abrumadora.ÂÂ
En lo que a mi respecta, he encontrado un mundo sin buscarlo, no busco, encuentro, tal y como alguna vez Picasso pronunció para escándalo de la concurrencia.  Encuentro, cada tarde convertida en noche, a gente distinta a mÃÂ, regalando su pequeño infinito sin importarle el velo. Este escenario me seduce, no puedo negarlo, la experiencia de explorar nuevos mundos a través de la palabra de un compañero o amigo comprometido a decir su verdad y, en consecuencia, lo que tengo para decir.
Debo confesar que no sé claramente a donde me llevarán estás palabras, aunque me gusta pensar que mi silencio puede transformarse en cualquier cosa, entre ellas, de vez en vez, sacar de la chistera un poco de magia y regalarsela al mundo, como un recordatorio â€â€para mÃÂ de lo humano.
Desde mi silencio, espero que estás lÃÂneas te encuentren… y te encuentren bien.
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