El rincon de Amapola

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Marzo 26, 2007

De ombligos y otras “yerbas”

Publicado por elrincondeamapola en General

Y si, lo reconozco,  siento mucha envidia de aquellas mujeres que tienen un abdomen liso y plano en el cual el ombligo adorna perfectamente el conjunto y hasta se ve sexy cuando se llena de sudor o del algún otro líquido. Es más en  algún momento de mi vida e influenciada por esos estadios de vanidad y envidia crónica que tengo, se me ocurrió la descabellada idea de hacerme una abdominoplastìa, la cual entre otras cosas, también incluía una liposucción de grasa abdominal. Cuando me entrevisté con el cirujano y le dije lo que quería hacerme, él,  me dijo muy tranquilo que era posible y me explico con un lápiz en la mano y delineando formas invisibles en mi cuerpo, que esto bajaba aquí y esto quedaba así y este ombligo que hay aquí mmm…desaparece y se lo hago de nuevo acá…

No se en realidad que fue lo que me desalentó más, si el costo monetario de la intervención o que me diera a entender que mi ombligo era modificable, sustituible, que pudiera hacerme uno nuevo, acorde a este nuevo cuerpo que podría tener. Creo que fue lo segundo más que lo primero.Me sentí extraña escuchando sus palabras luego cuando caminaba a casa pensaba por que me había sacudido la frase. Y claro, el ombligo es mi origen, si lo miro puedo hacer conciente la primera etapa de mi vida, esa etapa donde nunca estuve mejor que en cualquier sitio, donde el acurruco tibio,  el alimento y los afectos que me traspasó mi madre forjaron en buena medida quien soy yo hoy.Sentí que correr de lugar mi ombligo era como desechar ese origen olvidarme de èl y transar por vanidad algo que tiene mucha mas historia que el abdomen liso. Además mi ombligo adoptó su forma por como mi madre, por que mi padre jamás me mudó pañales, reacomodaba la tripa que quedó del corte.

También yo fui cuidadosa con la “hechura “ del ombligo de mis hijos, por que el ombligo adopta la forma según como se va torciendo o no la tripa seca que queda cuando lo cortan, de modo tal que si el ombligo es interesante habrá cuidado y esmero en cada muda de pañales, se limpiará alrededor, además te piden que sea con alcohol, y ahí es cuando a una se le estruja la entraña pensando que al bebé le escocerá hasta el alma y yo fui bastante obediente con los consejos del pediatra y jamás ninguno de mis pequeños-en su época claro- lloró por tal razón y si lo hizo, no lo noté.

Si,  el ombligo es origen y es nuestro punto central en el cuerpo, algo así como un hito de orientación, un límite si se quiere, lo que nos parte en la mitad. Por lo tanto no es difícil haberle dado esa connotación de autoreferencia, mirarme el ombligo es mirarme a mi misma.Mi ombligo no es pequeño, es profundo y desde hace 11 años, está acompañado por una cicatriz obtenida en una cirugía de vesícula, y unos vellos suaves adornan el conjunto final. MI ombligo es una vasija, por donde se desliza o deposita cualquier líquido que corre por mi cuerpo.

Hace algunos años en esos juegos amatorios que ocurren cuando el deseo se pone creativo mi amante tomó una botella de chardonnay muy helado y con una precisión increíble, escanció un delicado chorrito de vino en mi ombligo, hacía calor en la habitación y en la casa, yo estaba sudando a mares, mi ombligo se llenó de ese líquido fresco y afrutado, frío, el contacto que se produjo entre el líquido frío y la piel caliente, me dejo esa sensación de cuando cae una gota de agua en aceite hirviendo, la piel se me erizó completamente y el contacto de la lengua caliente con el vino frío en el ombligo temperado, ha sido una de las experiencias más deliciosas y excitantes que he vivido en los terrenos del amor. Otra vez, después de hacer el amor con gusto y ganas, mi amante se instaló con su cabeza en mi pecho, recostado hacia un lado y con su dedo índice recorrió el contorno de mi ombligo, mientras hablaba de temas que no tenían nada que ver con la situación en la que nos encontrábamos.

Por otra parte, una de las vivencias más lindas ha sido jugar con mi ombligo y el  de mis hijos, hacer  del ombligo la boca de algún animal y pintarnos en la panza, ojos y nariz. Esa sencilla actividad nos salvó de perecer en el aburrimiento más de alguna tarde de invierno.Mi ombligo, fue mi primera boca, por donde comí no solo comida, si no afectos, cuando la miro me doy cuenta que no ha perdido esa condición de boca, pero de boca cerrada. El ombligo es el mudo testigo de todas las caricias, succiones, besos, libaciones, y esa información la reserva para si mismo, calla, enmudece. El no habla de lo que sucede hacia el norte o el sur del mismo, sus pliegues juntos, son una invitación a la complicidad silenciosa.  

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