Un son para la “Coca”
La Coca es una de las tantas almas travestis que pululan por el submundo de la pobreza y la marginalidad.
Tuve ocasión de conocerla a propósito que andaba en búsqueda de una “pilchas” para uso personal. Con un sentido del humor que al desplegarse parecÃÂa un escudo ante cualquier palabra mal dicha de mi parte que pudiera seguir haciendo más grande la herida provocada por la situaciòn de exclusión y violencia que siempre la ha afectado, fuimos intercambiando palabras y me fui enterando de su historia.
Nada nuevo bajo el sol, la misma historia de golpes, cortes de navaja en el rostro y en el cuerpo, la misma historia de una pobreza cruda que no te da espacio para aprender a leer ni para aprender a vivir con algo de calma, sino aprender a defenderte y sobrevivir. A disputarte las esquinas y a los machos que entre tragos y tragos empiezan a darse el lujo de jugar a quien parece más hombre. Y en esa demostración, al no querer pagar por el servicio, sacan a relucir la fuerza y la navaja.
Triste historia que se corona con la instalación de VIH. Y recién 41 años.
Me llamó tanto la atención no esta mujer con nombre de hombre, me llamo la atenciòn esta buena convivencia con la idea de la muerte, estas autodenominaciones que indicaban que el respeto por uno mismo va cambiando de lugares. Se supedita al lugar social que pareciera que se tiene, donde unos estan arriba y muchisimos más abajo.
“Maricón”, “colita”, “hueco” y una serie de calificativos más para quien a su manera se mira y se quiere.
Yo después de recibir a esta vivita en mi lugar de trabajo, me quedé pensando hasta ahora en estos discuros de la diversidad, en los discursos de la “otredad” ¿Quién es el otro? ¿quién es el “otro diverso”, distinto de mi?.
La diversidad la hemos construÃÂdo a partir de discursos y teorÃÂas que si bien ayudan a la reflexión academicista, quedan tan fuera de lugar desde el cotidiano de la vida, desde la calle. Pareciera que no alcanzan a cuajar ni dar respuesta ni explicación de esta violencia sistemática, esta no tolerancia del otro cuando es distinto.
La verdad es que en vez de estas palabras debÃÂa ir una poesÃÂa parida desde la rabia estructural que sentàaquella tarde, desde la admiración que me provocó y desde otros sentimientos que se mezclaron, sin ningún pudor. Pero no la pude subir a la página…para otra vez será. Se llama Un son para la Coca. Si alguien tiene interés, pÃÂdamela y yo se la envÃÂo sin ningun problema.
Es curioso como la Coca no podrá leer su poema, por que nunca aprendió y ahora dice que ya está vieja. Y por un lado mejor, creo que tendrÃÂa mucha vergüenza si lo leyera.
en Marzo 5, 2007|9:01
Al final no somos diferentes los unos de los otros…..somos de piel y alma.
Un besito Ale.