Si yo tuviera un avión
Cuesta ser solidarios en tiempos donde el mundo no se plantea serlo. Vivimos en un mundo globalizado, y esto significa en palabras muy sencillas, que hace un tiempo que estamos insertos en un proceso de interconexión financiera, económica, polÃÂtica y cultural que ha empezado a raÃÂz de la incorporación en diversas organizaciones (principalmente empresas) de tecnologÃÂas de la información y de la comunicación, en un contexto de crisis económica (1973), de victoria polÃÂtica del capitalismo (1989) y de cuestionamiento cultural de las grandes ideologÃÂas. Por otra parte la globalización afirma la necesidad de la democracia como alternativa polÃÂtica en la cual todos nuestros derechos pueden ser resguardados, sin embargo, me asalta una pregunta un poco molesta… ¿los derechos de quienes?, ¿los derechos de todos?. La respuesta espontánea serÃÂa afirmativa, pero esa respuesta autocomplaciente y darÃÂa la impresión de que gracias a esto los problemas estarÃÂan resueltos casi como por ciencia infusa.
¿Qué puede significar entonces ser solidarios en este contexto?. La verdad es que no tengo respuesta unÃÂvoca. No obstante me atreverÃÂa a mirar un ejemplo, que creo bien vale la pena.ÂÂ
 El JardÃÂn Comunitario del campamento 2000, “Si yo tuviera un aviónâ€Â, es una experiencia educativa basada en la solidaridad, en la cual de lunes a viernes cuatro madres de este campamento abren las puertas de la Sede comunitaria para acoger a 20 niños y niñas entre 1 año y medio y 6 años, para intentar revertir esta situación de exclusión en la que se encuentran. Quiero acalarar que en Chile los campamentos son lo en Argentina son villas miserias, o en España chabolas, es decir asentamientos urbano marginales que se forman a partir de la necesidad de contar con un espacio para vivir, haciendo uso de terrenos del estado o particulares qie se encuentran en estado de abandono o semiabandono.
La sede que alberga este pequeño tesoro es pequeña pero acogedora, cálida, con sus muebles pequeños y materiales que los niños usan y disfrutan. Con actividades planificadas, cotidianamente. Hay dÃÂas en que estas mujeres se sorprenden por que esperan que la asistencia merme, el frÃÂo, la lluvia, los ventarrones bien podrÃÂan acabar con el ánimo de las madres de los niños o con el ánimo de ellas mismas. Y lo curioso es que han seguido, independiente de que no tengan financiamiento del Ministerio de Educación para este año, sin contar con que muchas veces escasean los recursos como la leña, el gas o dinero para realizar una reparación.
Las mujeres que educan a esos niños son parte de esos grupos de exclusión que la globalización ha dejado en el camino al desarrollo. Cuando planteaba la pregunta sobre los derechos sin duda que planteaba esto, que la democracia no garantiza la promoción y el resguardo de los derechos para todos. Y cuando planteo la pregunta de cómo ser solidarios bajo un contexto globalizado, lo hago con la intención de que no nos conformemos con la caridad, si no con la promoción de las capacidades y de las habilidades personales, de aquellos que tienen voz, pero que no son escuchados. El sistema es sordo o se hace. Pero me atrevo a decir, en una frase que no es mÃÂa, que debemos estar atentos, por que si ellos callan, gritarán las piedras.
en Febrero 5, 2007|21:03
La globalizacion en ocasiones, pincha “globos”… Leo y recuerdo el 10% y me pregunto…
Pero mejor no pensemos… que ya se sabe… produce sarpullidos…
en Febrero 7, 2007|8:03
La globalización, el ser solidarios….parecen temas tan manoseados en nuestra actualidad, que ojalá se despierten conciencias!!!
Besos señorita