Ablación.

Cientos de niñas y jóvenes en unos veintiocho países africanos las mujeres son sometidas a la extirpación del clítoris. Y en muchas regiones incluso los labios mayores y menores del sexo femenino, dejando solo un orificio para la orina y el ciclo menstrual. Para el resto del mundo dicha práctica se considera salvaje y viola todos los derechos ya no solo como mujer sino como persona.
Es una práctica antigua motivada por razones absurdas y fuera de todo raciocinio. Los principales motivos son según sus creencias. Que el clítoris esta maldito y que al rozar el pene del hombre puede infectarlo. Otras creencias son que el clítoris crecerá igual que un pene y es antinatural, por lo cual debe extirparse. La peor de todas es considerar como “sucio” y “feo” el sexo femenino. A tal grado que se le considera impura e indigna de realizar labores domésticas. Las mujeres de las tribus a las que no se les practique la ablación, son repudiadas e indignas de convivir con el resto. Tienen que ser “castradas” para quitar todo deseo insano de su cuerpo.
Muchas de esas niñas que son mutiladas desde los cuatro años de edad, mueren. Algunas tienen más “suerte” y son obligadas justo en la entrada de la pubertad. Sin duda las que peor suerte corren son las recien nacidas.
Pero lejos de preocupar estas muertes a las tribus o lugares donde se practica. Es un alivio, si mueren es porque tenían el demonio dentro o eran brujas y la tribu se ha librado de malos espíritus.
Es alarmante el número de niñas que son sometidas a este “rito”. Y aún más cuando aparentemente no solo se practica en África, Egipto (donde se ha vuelto ilegal esta practica) y Malí. Sino también en aquellos lugares donde habitan inmigrantes procedentes de lugares donde esta costumbre es habitual. Cada vez se conocen más experiencias de mujeres mutiladas en Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Europa o Estados Unidos, a pesar de que en estos lugares es una práctica ilegal.
Me gustaría decir que por fortuna en Iberoamerica no se tienen esas prácticas. Las tenemos peores, sino en formas si en costumbres. Prostitución infantil, venta de niñas violaciones, feminicidios.
La ablación física que sufren las niñas, no se aleja mucho de lo que pasan las mujeres en este lado del mundo. La ablación no solo causa un daño físico irreversible, sino también es una “castración” mental y emocional. Así que mirándolo detenidamente no es muy diferente a lo que algunas mujeres son sometidas en todo el mundo bajo según que prejuicios: la “virginidad”, lo “sucio del sexo”, “promiscuidad” “el que dirán”…etc. Esto también es una forma de castrar, y no sé bien decir cual de las dos es más dolorosa o dezlenable.
¿Qué podemos hacer? Informarnos. Educar a los niños y jóvenes. Evitar difundir costumbres machistas, dejar de otorgar papeles determinados en la familia y olvidarnos sobre todo de los roles impuestos por la sociedad para “distinguir” a los hombres de las mujeres. No quedarnos callados ante actos así por el simple hecho de no vivir donde es practicado. La Ablación, no solo es física, recordemos que somos seres completos con sentimientos y pensamientos, quizás no castremos con un instrumento sucio en algún lujar alejado de nuestras casas, de nuestro país y entorno. Pero tenemos palabras y actos que también cortan y dañan profundamente. No mutilemos almas.
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