Delibero….luego…Existo.

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Septiembre 5, 2007

Arreglar el Mundo.

Publicado por Mayte Gutiérrez. en General

Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo,estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo,el padre pensó en algo que pudiese darle con el objetivo de distraer su atención.   De repente se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo ¡Justo lo que precisaba!. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto, para que lo repares sin ayuda de nadie”.

Entonces calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente. “Papá, ya hice todo, conseguí terminarlo”.

Al principio el padre no dio crédito a las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

-Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lograste armarlo?

-Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Asi que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo.

Julio 16, 2007

Ablación.

Publicado por Mayte Gutiérrez. en General

Cientos de niñas y jóvenes en unos veintiocho países africanos las mujeres son sometidas a la extirpación del clítoris. Y en muchas regiones incluso los labios mayores y menores del sexo femenino, dejando solo un orificio para la orina y el ciclo menstrual. Para el resto del mundo dicha práctica se considera salvaje y viola todos los derechos ya no solo como mujer sino como persona.

Es una práctica antigua motivada por razones absurdas y fuera de todo raciocinio. Los principales motivos son según sus creencias. Que el clítoris esta maldito y que al rozar el pene del hombre puede infectarlo. Otras creencias son que el clítoris crecerá igual que un pene y es antinatural, por lo cual debe extirparse. La peor de todas es considerar como “sucio” y “feo” el sexo femenino. A tal grado que se le considera impura e indigna de realizar labores domésticas.  Las mujeres de las tribus  a las que no se les practique la ablación,  son repudiadas e indignas de convivir con el resto. Tienen que ser “castradas” para quitar todo deseo insano de su cuerpo.

Muchas de esas niñas que son mutiladas desde los cuatro años de edad, mueren.  Algunas  tienen más “suerte” y son obligadas justo en la entrada de la pubertad. Sin duda las que peor suerte corren son las recien nacidas.

Pero lejos de preocupar estas muertes a las tribus o lugares donde se practica. Es un alivio, si mueren es porque tenían el demonio dentro o eran brujas y la tribu se ha librado de malos espíritus.

Es alarmante el número de niñas que son sometidas a este “rito”. Y aún más cuando aparentemente no solo se practica en África, Egipto (donde se ha vuelto ilegal esta practica) y Malí. Sino también en aquellos lugares donde habitan inmigrantes procedentes de lugares donde esta costumbre es habitual. Cada vez se conocen más experiencias de mujeres mutiladas en Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Europa o Estados Unidos, a pesar de que en estos lugares es una práctica ilegal.

Me gustaría decir que por fortuna en Iberoamerica no se tienen esas prácticas. Las tenemos peores, sino en formas si en costumbres. Prostitución infantil, venta de niñas violaciones, feminicidios.

La ablación física que sufren las niñas, no se aleja mucho de lo que pasan las mujeres en este lado del mundo. La ablación no solo causa un daño físico irreversible, sino también es una “castración” mental y emocional. Así que mirándolo detenidamente no es muy diferente a lo que algunas mujeres son sometidas en todo el mundo bajo según que prejuicios: la “virginidad”, lo “sucio del sexo”, “promiscuidad” “el que dirán”…etc. Esto también es una forma de castrar, y no sé bien decir cual de las dos es más dolorosa o dezlenable.

¿Qué podemos hacer? Informarnos. Educar a los niños y jóvenes. Evitar difundir costumbres machistas, dejar de otorgar papeles determinados en la familia y olvidarnos sobre todo de los roles impuestos por la sociedad para “distinguir” a los hombres de las mujeres. No quedarnos callados ante actos así por el simple hecho de no vivir donde es practicado. La Ablación, no solo es física, recordemos que somos seres completos con sentimientos y pensamientos, quizás no castremos con un instrumento sucio en algún lujar alejado de nuestras casas, de nuestro país y entorno. Pero tenemos palabras y actos que también cortan y dañan profundamente. No mutilemos almas.

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Junio 7, 2007

Fortaleza.

Publicado por Mayte Gutiérrez. en General

La mayoría de las veces cuando todo parece difícil, y caemos en una especie de sopor que no nos permite ver más allá de nuestras preocupaciones cotidianas. Es fácil decaer, cuando todas las puertas parecen cerradas, cuando haz luchado pequeñas o grandes batallas y pierdes porque el oponente parece indestructible; es sencillo echarse a un lado y abandonar la lucha. Cuando sientes que tu voz no se escucha, que tu esfuerzo es mínimo ante el problema. Entonces vienen las divisiones ideológicas, la apatía y la indiferencia.

Se forman partidos estructurados en las carencias, anhelos e ideales, que luego son vendidos como mercancía barata al mejor postor, al que ofrece más beneficios en pos de su propia soberanía. Nos enfrentamos a un mundo que no cree, que no confía, y por lo tanto es incapaz de devolver. Nos dividimos y subdividimos en diferentes ideologías, religiones, nacionalidades y hasta por el color de la piel. Creamos guerras internas, separamos, dañamos a nuestro propio entorno y después solo vemos la paja en el ojo ajeno. Criticamos ferozmente a los demás, siempre a los demás, olvidando que para obtener un cambio hay que ver en nosotros primero las fallas. Y no digo que dejemos pasar de largo las injusticias y anomalidades que pasan alrededor del mundo o que nos volvamos indolentes ante la desgracia humana, solo que intentemos extender la mano a quien esta más cerca.

La grandeza de una comunidad, de un pueblo, de un país, del mundo entero, somos las personas que lo habitamos: las amas de casa que luchan por mantener unida su familia, las madres solteras que luchan por sacar solas a sus hijos, los hombres de trabajo que cada día buscan mejorar la estabilidad de los suyos, los jóvenes que expresan y sueñan con la libertad, los niños que ríen y se preocupan a veces más que nosotros mismos por el mundo en el que viven, los ancianos que ya no esperan porque saben que todo llega a su tiempo, los enfermos que sobreviven con valor y no temen a la vida, las personas de diferente preferencia sexual, los pobres, los ricos, lo más abandonados, los creyentes y no creyentes, todos y cada uno de nosotros aportamos y enriquecemos de alguna forma este mundo. Somos nosotros los que no hemos de rendirnos, los que lucharemos día a día en contra de la injusticia y la tiranía a nuestro modo y con los medios que tenemos a la mano, con. nuestra fortaleza, porque es ella la que nos levanta, la que permite que aceptemos errores y sigamos adelante demostrando que la grandeza del mundo somos cada uno de Nosotros y que no todo son palabras, si somos nosotros quienes la empuñamos volviéndola una acción.

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