Prostitución: ¿Legalización o Negocio?

Puta. Palabra con un grado de agresión impresionante cuando la usamos peyorativamente.
Realmente cuántos de nosotros sabemos sobre las condiciones de vida de niñas o niños que han sido explotadas sexualmente y crecen en un ambiente hostil. Qué sabemos de aquellas otras mujeres que tienen que mantener una familia. Que han sido llevadas fuera de su país a otros países engañadas. De aquellas que dejaron todo para ir a la capital a buscar dinero y se han visto obligadas a prostituirse. De jóvenes homosexuales que sin mayor opción, o medios caen en la prostitución.
No se “dedican” a la prostitución porque se desea. No todas/os gozan de esa “ventaja”. No todas las personas son prostitutas/os de “lujo”. Ni eligen por sus propias conveniencias dedicarse a vender su cuerpo como las acompañantes o scorts. Tampoco se casan por interés sin que haya nada más que el dinero lo que fundamente esa “unión”. No, no todas son putas o putos porque lo gozan y les gusta. Y sino que salgan a las calles a preguntarles, yo ya tuve mi respuesta y no justifico, ni compadezco, solo veo una realidad.
¿Quién puede señalar a quién en todo caso?
La respuesta es fácil: Todos. Absolutamente todos nos sentimos con el derecho de señalar y juzgar sin conocer. Incluso algunos se atreven a proponer la legalización descarada de la prostitución. Como si se tratará de vender golosinas en una esquina sin mayores consecuencias.
Hace tiempo que se viene pensando en legalizar la prostitución en México. La intención es buena o eso deseo pensar. Sin embargo; lo que si hace esta posible ley, es plantear una forma abierta y además legalizada del tráfico de personas. Lo cual sin lugar a dudas llevaría a más niños y mujeres al comercio sexual.
Al hacer viable legalmente la prostitución, se genera una demanda de más víctimas. Se envía un mensaje de que la prostitución es algo “correcto”, después de todo ¿esta aprobada por la ley no? Legalizar el comercio sexual quita responsabilidad a los mercenarios de la carne. A los que abusando del poder y del dinero crean redes de prostitución con mujeres, con niños y/o adolescentes en todo el país o el mundo entero.
En México corremos un espeso y podrido velo cada atardecer, cuando niñas menores de 14 años, mujeres con necesidades tan básicas como las de cualquier otra, adolescentes y hombres salen a las calles. Se dirigen a prostíbulos o “elegantes clubes” a ejercer la profesión más antigua del mundo.
Me pregunto si todos aquellos que proponen esta ley ante la Asamblea legislativa no podrían pensar en un plan de ayuda, en programas de educación y capacitación para personas involucradas involuntariamente en la prostitución. En todo caso ofrecer garantías para las personas que la ejercen, tanto en su sanidad como en su persona.
Si en lugar de poner en orden a los policías. Principales cómplices de la corrupción en prostíbulos y calles. Se les inculcará la obligación de proteger a los niños que son ofrecidos por proxenetas noche a noche en todo el país. De no aceptar sobornos para dejar que sigan maltratando a mujeres y hombres en esos sitios, de evitar la distribución de drogas y manejo adulterado de alcohol. Si solo se preocuparan por los problemas que originan la venta de sexo.
No necesitamos una ley que legalice la vendimia del cuerpo. Necesitamos un gobierno que luche y proteja. Que de oportunidades de una vida con mejores perspectivas, que una cama sucia donde soñar esta prohibido. Que castigue duramente a aquellos que se atreven a robarles años de juego a niños y niñas, años de educación a adolescentes y oportunidades de vida a mujeres y hombres en todo el mundo.
Yo me opongo a una legalización de la prostitución. No por mocha o persignada. Sino porque ninguna persona, fuera de género, edad o condición sexual. Merece reducirse a un bulto de carne a disposición de los deseos de otros.
La Prostitución va de la mano de las drogas, la insanidad y lavado de dinero. Señores Legisladores, vayan contra aquellos que propician la prostitución, contra aquellos que la demandan. Y nosotros como sociedad dejemos de llamar Putas/Putos, a personas que solo viven dentro de un país lleno de prejuicios y frustraciones.
Pensemos que si la prostitución existe es porque hay quien la demanda cada noche. Y quién sabe. Si sea usted, o aquél, incluso aquella quien directamente sigue propiciándola y después señala y apoya legalizaciones como esta para lavar conciencias.
Luchemos por leyes, por acciones que realmente fomenten una vida mejor. No solo para nosotros mismos, sino para nuestros semejantes. Dejémonos de tanta porquería y doble moral. Que hay más putas de traje y corbata o de manicura de salón a nuestro alrededor sirviendo al mejor postor y vendiendo nuestro futuro a favor de su comodidad y poderío.


