
Sin duda este pasado fin de semana ha sido “movido” en México. Marchas multidinarias contra la despenalización del aborto y en pro de la vida, desnudos rompiendo record en la Capital, aumentos de sueldos a los miembros del ejercito (¿a pesar de ello los soldados siguen desertando por falta de ingresos? Curioso) Santiago Creel –Presidente de la junta de coordinación política del Senado y la Presidencia de la Nación- admitiendo que si hubo presiones por parte del Monopolio Televisa para la autorización de la Ley Federal de radio y Televisión (¡vaya novedad!).
Así como la noticia de que una nueva materia se establecerá en la capital del País a nivel primaria, el aprendizaje de la lengua Náhuatl, con el fin de preservar y difundir entre los más pequeños la cultura en México, un tema muy interesante y digno de analizarse o por lo menos opinar al respecto.
Sin embargo lo que hoy me inquieta es la reforma a la ley del ISSSTE que se ha venido gestando desde hace algún tiempo y ha sido protagonista de una seria polémica en todo el país. Misma que lleva a los maestros a una huelga que aparentemente durará 10 días, por no estar de acuerdo con tales reformas.
Esto es resultado de las crisis económicas que desde hace años las instituciones más importantes que prestan servicios médicos en México (IMSS e ISSSTE) sufren, y además afectan directamente a la población en muchos niveles. Si bien, las reformas no son del todo descabelladas (porque llevan implícitos, intereses muy bien encaminados para el Estado y léase Estado, no País ni mucho menos el pueblo) deben ser tratadas sin tanto dimes y diretes entre dirigentes y partidos políticos como sucede en la actualidad.
El ISSSTE fue fundado en el año de 1960 y es claro que las situaciones tanto de vida como laborales han cambiado mucho desde entonces, y mientras unos sectores afirman que la reforma afecta directamente las prestaciones y jubilaciones de millones de trabajadores en el país otros dicen que se trata de una privatización disimulada de los servicios de seguridad social, que después se extenderá hacia el petróleo y la energía eléctrica, que como ya dije, no son hipótesis descabelladas, recordemos que los partidos de ultraderecha, siempre han favorecido y buscarán favorecer a las empresas privadas.
Al final la CNT (Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación) ha iniciado hoy el paro de actividades en 50 mil instituciones educativas, 30 mil dentro del DF. y el resto en Michoacán, Chiapas, Tlaxcala, Zacatecas, Morelos, Chihuahua y Durango, y me parece una iniciativa respetable, porque tenemos ese derecho a defender nuestros intereses si el propio Estado no lo hace. Al respecto de todo esto algunas de mis dudas son:
¿Por qué siempre han de ser los menos indicados, en este caso los niños, los que paguen los platos rotos durante estos paros? ¿Por qué los estados más pobres del País o con más problemáticas como el D.F., son los más afectados?
Acaso no deberían por sobre todas las cosas imperar los derechos de los niños y sobre todo el derecho a recibir clases diariamente. Es realmente necesario que las autoridades permitan que miles de niños en todo el país retrasen su educación. Ni los sindicatos, ni los maestros, ni el gobierno piensa en los padres que se matan horas extras trabajando para lograr pagar cuotas no autorizadas en las escuelas, que sacrifiquen tiempo de convivencia con ellos, que pagan impuestos que sustentan dichas instituciones, como para que encima sus hijos, no tengan la educación por la que ellos luchan día a día y a la que tienen derecho.
Deberíamos ser conscientes que no se perjudica al Estado, porque dicho sea de paso los Gobernantes no están a nuestro servicio sino al suyo propio, los elegimos, los apoyamos y cuando surgen estos problemas, nos levantamos en huelgas, nos quejamos. Pero nuestro Presidente lleva una línea similar de planes al del anterior gobierno ¿qué nos extraña ahora? Si la mayoría del país lo puso ahí, con presuntas “trampas” o sin ellas.
Sin ir más lejos tenemos las reforma hechas al IMSS en el 2004, recordemos un poco, como después del “acuerdo” entre Estado-Sindicato, meses luego se anunciaba un posible recorte de personal por falta de fondos (reducción de mil 780 millones de pesos al presupuesto) Tengamos memoria y nos daremos cuenta que estas huelgas son más de lo mismo, que los supuestos fines o arreglos al final solo perjudican a quienes seguimos el juego de otros, y ellos a cambio solo nos dan atole con el dedo.
O es que aún como pueblo no entendemos que ni los gobernantes, ni los dirigentes sindicales, ni nadie que no seamos nosotros mismos van a “salvarnos”. Que no pueden, ni deben manejar nuestros intereses y tranquilidad a favor de ellos mismos y sus acuerdos. Que son solo gentes que se mueven bajo sus propias reglas sin transparencia y se venden al mejor postor.
Ojala que los maestros se dediquen a lo que saben, Educar y dirigir a los niños hacia un futuro mejor, sembrar en ellos las ganas de mejorar día a día a través del estudio, y dejen que los dueños del circo se queden sin espectáculo. Quizás así México tenga de verdad un futuro que vaya más allá de huelgas, desnudos, despenalizaciones y circos de verduleros, que solo benefician a los mismos de siempre, a esos a los que les damos el poder en una urna, sin pensar realmente en las consecuencias venideras y los alcances de nuestras propias decisiones.
Si todo ese esfuerzo de reunir a los trabajadores, a los maestros, los convocarán para educar gratuitamente a los niños en poblados lejanos, a orientar a otros algunas horas al día ofreciendo sus servicios en la rama en la que se desempeñan, para ayudar de verdad a hacer crecer al país, si se reunieran para crear asociaciones buscando apoyo para generar y promover empleos, si de verdad se les convocará para cosas así, ¿cuántos acudiríamos como lo hacemos a un paro laboral, a una convocatoria “cultural”, a una marcha multidinaria pro vida?
Una huelga que perjudica a otros, que obstruye el mismo avance y en este caso la educación de los niños y la tranquilidad del pueblo en general(trabajadores, usuarios y contribuyentes) no es una manifestación de nuestros derechos, solo es una función de marionetas, en la que lo que se consigue divertir a unos pocos.
Espero de verdad que esta huelga que ha comenzado el día de hoy, tenga los resultados deseados, no para los dirigentes sindicalistas o el Gobierno, sino para los verdaderos interesados.