Cinco sexos a falta de dos…
En un mundo que gira más rápido que la mente comunal del progreso, el ciudadano de a pie se enfrenta dÃÂa a dÃÂa con cientos de nudos gordianos que ponen a pruebas sus fobias y tabúes.
Cuando aun el buen saber estar y lo que “Dios manda†contempla el sexo como método exclusivamente reproductivo, la ciencia rebasa las expectativas del conservadurismo y nos ofrece, para abrir boca, cinco tipos de sexo biológicos.
En el 93 Anne Fausto-Sterling, Bióloga molecular de la universidad de Brown asombra al mundo con su artÃÂculo “los cinco sexos: porque masculino y femenino no es suficienteâ€Â. ArtÃÂculo que se mereció aparecer meses más tarde en el New York Times…
Las teorÃÂas sobre la diferenciación de género, no solo son cada vez más pujantes, sino más cientÃÂficas ¿Qué quiero decir con esto? Básicamente que no estamos recorriendo la cuerda floja de los dogmas de fe, sino de estudios empÃÂricos y racionales con resultados tangibles.
La revolución no se encuentra en que nos concienciemos probablemente de que un transexual es normal, igual que nosotros; la gran revolución toca la idea de que son tan normales y perfectos que no solo deben de ser aceptados por la sociedad como iguales sino que parejamente han de obtener su propia identidad sexual o de género ya que “masculino y femenino, no es suficienteâ€Â.
Desarrollo interno genital, mujeres fisiológicas que se sienten hombres o a la inversa, o incluso hermafroditismo ¿Por qué tomarlos como errores de la naturaleza si en la mayorÃÂa de los casos sus cuerpos son aptos para la reproducción sexual? ¿Somos tan “a la imagen y semejanza de Dios†como para enmendarle la plana a la Madre Naturaleza?
En un mundo antropocentrista creado a base de etiquetas y pensado para mantener una estabilidad “tipo†que ayude la masa a sentirse atada y segura, las creencias de los últimos dos milenios, tienen el peso suficiente en nuestra sociedad como para tomarlas por verdades absolutas aunque otras tantas (la Tierra como centro del universo, el creacionismo católico, la circulación de la sangre, la esfericidad del planeta,…) ya hayan caÃÂdo de manos de la Ciencia.
Y es aquàcuando nos enfrentamos al dilema.
¿Un transexual decide operarse porque se siente hombre aun teniendo cuerpo de mujer? ¿O acaso decide operarse porque únicamente tiene dos referentes y el más parecido al suyo es el femenino? ¿Tan lejos llega la docencia infantil en la que o somos prÃÂncipes o princesas del cuento o no tenemos lugar dentro de la historia? ¿La rana o el lobo no cuentan como personajes principales?
¿No puede un transexual por si mismo ser una identidad sexual completa y no necesitar por tanto llegar a la automutilación para sentirse completo como persona? La doctora Fausto-Sterling afirma que las operaciones de cambio de sexo no dejan de ser un simple cambio estético que no varÃÂa la complejÃÂsima diferenciación interna que contempla el cuerpo de un transexual ¿PodrÃÂan contemplarse casos de hombres con cuerpo de mujer y viceversa que decidan cambiar de sexo y al mismo tiempo el de transexuales que decidan reivindicar su transexualidad como un género por si mismo? SerÃÂa un curioso debate cuanto menos. Tal vez una reordenación del campo de los géneros, en un momento en el que la biologÃÂa conoce casos de especies animales que incluso se reproducen por gemación de modo asexual, serÃÂa un gran y beneficioso paso dentro de la nueva Era de Acuario.
Esto, al igual que la caÃÂda de otros dogmas sociales, no representa una amenaza para la familia que actualmente contemplamos como tradicional, ya que lo tradicionalmente “normal†ya posee sus derechos y libertades; que se le reconozca genero a un transexual no obliga a que los heterosexuales se vuelvan trans por ciencia infusa al igual que una boda gay no implica que se rompan los matrimonios heterosexuales ni la ley de divorcio de los ochenta obligaba a todos los matrimonios bien avenidos a romperse por el simple echo de la aparición del borrador.
Si nos enfrentamos a una reordenación de los campos de la biologÃÂa contemporánea, lógicamente no caben las expresiones de los colectivos religiosos en un asunto que, ÃÂntegramente, abarca el tema del derecho constitucional de un Estado Laico y la Medicina. A Dios lo que es de Dios y Darwin lo que es de Darwin
La contemplación de nuevos géneros sexuales por ejemplo, no serÃÂa más que una equiparación de derechos y de libertades que igualarÃÂa a los individuos de la sociedad y es que, según nuestra propia Carta Magna, todos los españoles somos iguales y más allá del DNI, todos los hombres somos iguales.