AMPLIBÉRRIMAMENTE HABLANDO SOBRE TELEVISIÓN (Volumen I)
AMPLIBÉRRIMAMENTE HABLANDO SOBRE TELEVISIÓN (Volumen I)ÂÂ
La estadÃÂstica lo confirma. No cabe lugar a dudas. Todas las webs relacionadas con la televisión lo pregonan a los cuatro vientos, si es que los hay, en el ciberespacio:Todo el mundo ve los documentales de la 2.ÂÂ
Bromas aparte. Al margen de la calidad (o no) de los actuales formatos televisivos, la oferta que encontramos en este medio es amplibérrima[1], parrillas llenas de programas supuestamente destinados a saciar nuestras ansias de televisión, nuestro par de horas diarias (también con la mano sobre la sagrada estadÃÂstica) de caja tonta.ÂÂ
Me preocupa el apelativo de caja tonta. En la vida real el fenómeno de la prosopopeya no existe; ni la caja televisiva esta falta de inteligencia (pues ningún estudio a revelado que el plástico sea algo vivo) ni nada de eso; los que somos tontos en todo caso somos los consumidores o los creadores de los productos que dan a la televisión ese aire de estupidez.ÂÂ
Y entre el mar de la información actual, del entretenimiento a raudales -entretenimiento que al fin y al cabo acaba siendo de monotonÃÂa extrema- solo el pez que más salta es el que se destaca entre los demás. Sin mas ni menos, el otro dÃÂa encontré por casualidad el programa de Cayetana Guillén “De Calleâ€Â, un programa que me pareció fresco y dinámico, con un cierto aire del neologista “friquismoâ€Â, mezclando reportajes del Terremoto de Alcorcón con demás contenidos.ÂÂ
En otro orden de las cosas nos encontramos con Quintero, últimamente mas conocido por esa sonora “censura†que le ha impuesto su cadena sobre una entrevista que, una vez vista, es agua de borrajas. Pasamos de la semblante libertad de
la Caye a la semblante censura de Quintero, polos apuestos de la misma moneda. Mientras unos se publicitan por pedir “setitas†en directo, otros juegan con la baza de la censura –que en pleno siglo XXI (Cambalache, que decÃÂa Gardel) vende mucho-ÂÂ
La verdad es que no se como cerrar este artÃÂculo, asàque si mas preámbulo y dejando la reflexión para cada uno de ustedes, hasta pronto.ÂÂ
Barcelona, viernes 23 de febrero de 2007.ÂÂ
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[1] Esta palabra no existe, se trata de una simple “licencia†tomada por el autor para referirse a la amplÃÂsima cantidad de contenidos televisivos.
El dÃÂa 11 de Marzo toda España amaneció de la misma manera, con la misma expresión de “¿Aquàque ha pasado?†y “¿Quién es el culpable de esta masacre?â€Â. Por fin todos tendremos oportunidad de saber, que es lo que pasó realmente ese dÃÂa (y los dÃÂas anteriores y posteriores). SÃÂ, todos queremos saber la realidad del asunto, que los autores materiales e intelectuales de la masacre sean penados con todo el peso de la ley.
Allá por la segunda mitad del siglo veinte de nuestro señor, Antonio Buero Vallejo escribió la obra de teatro “Un soñador para un pueblo†que trataba sobre como las ideas Ilustradas afectaron a los intereses del sector mas poderoso de la Iglesia y de la nobleza, cuyos valores, normas y dogmas empezaban a ser cuestionados por el vulgo.