Nuestros hijos ¿nos pertenecen?
El siguiente es un segmento del diálogo sostenido entre dos almas afines. Colegirán fácilmente quien pregunta y quien responde. Por lo interesante, fluido y espontáneo, me tomo la libertad de compartirlo con ustedes, queridos lectores:
- Bueno, ya se cumplió el ciclo: después de un ciclo de mala, viene necesariamente -y aunque no lo queramos- uno de buena y así sucesivamente: después de la tempestad, la calma; la noche, el día; arriba, abajo, etc
- Me siento sola, no tengo mucha gente con la cual platicar y desahogarme. Con mis hijos no puedo -ni quiero- platicarles mis problemas o mis proyectos porque ellos no lo entenderían. Suficiente tienen con las obligaciones de la escuela y de la casa. Espero encontrar un trabajo para distraerme. Lo necesito
- Tus hijos, son todos sanos?
- Desde hace un año sí.
- Entonces, la primera premisa -para las mamás- esta cumplida: Hijos sanos.
- Si, pero muchos hombres se burlan de las mujeres que padecen depresión, que no pueden creer que las mujeres sufran de eso y no puedan salir de eso sin ayuda.
- Es importante para los hombres comprender el lazo que se genera entre las mamás y sus hijos. Sólo por haberlos tenido en su vientre y parido, ya existe una relación que los hombres no podemos dimensionar exactamente. Me sumo a aquellos que entienden la diferencia que existe entre hombre y mujer, en ese sentido. Todos lo seres humanos somos diferentes: Especialmente, hombres versus mujeres, pese a que somos iguales en términos de que todos tenemos cuerpo y alma. Somos iguales, en el sentido que todos tenemos conciencia, que es un atributo del alma y esa es sin género. La conciencia no tiene género (ni hombre, ni mujer)….Me explico?
- Si, ya no me afecta lo que digan los demás y la verdad que lo único que me sostiene son mis hijos. Ellos me necesitan. Es lo más maravilloso que puede existir en la vida: crear otra vida.
- Entiendo lo que me dices, pero estaré de acuerdo con tu aseveración, si es que me concedes que tu punto de vista es transitorio
- Así quiero sentirlo. Necesito tiempo para mí. Necesito vivir como yo, no como madre o esposa, sino como un simple individuo, ¿comprendes?
- Si totalmente y a eso voy. Es parcial -por así decirlo- pues hay algo más maravilloso que eso y que lo aprenderás con el tiempo: Nunca olvides que tus hijos son transitorios, no te pertenecen. DURO, durísimo lo que te estoy diciendo: Los hijos vienen y se van…..nosotros también lo hicimos con nuestros respectivos padres. Lejos de ser indolente, en la medida que más temprano lo comprendas e internalices, mejor para todos. Entonces, así entendido, el “Necesito tiempo para mí” se te dará por encanto y -lo mejor de todo- no habrá remordimientos ni depresiones, ni nada de eso.
- Pues dicen que la esperanza muere al último. Y menciono esto, porque quiero creer que así como tú lo dices, pasará. Trato de darles unas buenas herramientas a mis hijos para la vida, no sólo física, sino mental. Y no quiero que me vean triste todo el tiempo.
- Pasará lo que tiene que pasar: Nada más, ni nada menos. Las leyes de la naturaleza son inmutables.