INTELIGENCIA
Al grito de ¡que bruto eres! Dio principio una terrible pelea entre dos conocidos míos que habían sido amigos desde la infancia. Lo que me puso a pensar que es un gran insulto para cualquiera, el menospreciar el funcionamiento de su cerebro. El que todos tenemos, pero de diferente capacidad para comprender todo el ámbito de situaciones y conocimientos que suceden durante la vida diaria
Y así podemos ver que no existe nadie que se considere falto de inteligencia y si uno le pregunta a cualquiera, que cual considera que es su grado de inteligencia en la escala del uno al diez, todo mundo se clasificara entre el ocho y el diez, lo que conlleva a pensar que no existen brutos en este mundo, no obstante que muchos de los interrogados tienen una inteligencia que se podría clasificar en uno o dos de la mencionada escala.
Cuantas veces no hemos dicho —que pendejo es mi compadre o fulano— sin pensar que posiblemente el interfecto sea menos imbécil que nosotros, que desde luego y para seguir con las reglas nos consideramos inteligentes, lo que posiblemente sea el primer signo de falta de inteligencia.
Igualmente achacamos el triunfo económico a la inteligencia de tal o cual individuo, lo cuál no creo que tenga relación alguna, ya que se puede ser muy bruto para una cosa y al mismo tiempo una lumbrera para otra, dado que no existe un inteligente completo en todas las áreas de la vida.
Dado lo anterior se me ocurre que en lugar de gastar las cantidades estratosféricas que se invierten en diferentes investigaciones que no sirven para maldita cosa, sería de mas utilidad enfocar ese gasto a tratar de diseñar una maquina que mida automáticamente y expida una credencial, en la que quede asentado el grado de inteligencia de hombres y mujeres, lo cuál sería la panacea en este mundo. Se acabarían las discusiones, ya que se podría discernir con cualquier persona y tema en los mismos términos, siempre y cuando antes de iniciar la plática se mostrara la respectiva acreditación para demostrar la compatibilidad de nivel de los participantes.
Se imaginan la maravilla que sería el poder llegar a una fiesta o reunión, en la que el anfitrión o las personas designadas para ello, le pidieran al entrar al lugar que mostrara su credencial, para comprobar su nivel mental y posteriormente sentarlo en una mesa acorde con su inteligencia. Se terminaría la zozobra de tener que aguantar al cuñado del anfitrión, que solamente habla de los problemas del país o cualquier otro tema que no nos importa en lo mas mínimo y lo que es peor, se siente superinteligente, no obstante que es retrasado mental, con lo que nos arruina la velada. O en caso contrario nosotros podríamos arruinársela a una persona más inteligente que nosotros. De modo que con este sistema las fiestas y reuniones serian felicidad pura.
Otra de las ventajas del sistema sería que quedaría prohibido so pena de muerte el contraer nupcias con una persona de notoria mayor o menor capacidad de raciocinio, se imaginan la felicidad de los matrimonios en donde se podría discutir de tu a tu con el cónyuge En donde se podría entender sin la menor discusión que no puede uno llevarla a tal o cuál lugar, o que no anda uno tirándole los perros a Chayito, dado que es casada.
Así se formarían los grupos en las reuniones, de acuerdo con el número indicado en la credencial, Los de grado cinco y menores se verían en acalorada plática sobre el futuro del Atlante, el Tri, o cualquier otro tema relacionado al fútbol, toros, motos, computadoras o cualquier otro tema en el que los participantes platicarían sobre asuntos que no los llevarán a ningún lado, ya que aparte de que los desconocen, no pueden influir en el futuro de lo que platican, ya que seguirán siendo las masas que enriquecen a un grupo de inteligentes. Otro tema serán las conquistas amorosas. También se podría escuchar—, si uno se acerca lo suficiente— algo sobre la forma de administrar el país por parte del gobierno En caso de ser mujeres la platica se centraría en las sirvientas, los hijos y lo caro que esta el super; Este grupo sería el mas numeroso y animado en cualquier sitio.
Enseguida estarían los de clasificación seis y siete en los que la plática se centraría en el trabajo y como le ha ido a cada uno de los participantes en sus respectivos rubros, siendo lo mas lógico que se junten por áreas de interés. Desde luego que todos sonarán como que la vida les sonríe y cada día les va mejor, platicaran de las últimas vacaciones o convención a la que los llevaron con gastos pagados por parte de la empresa. En caso de ser mujer la plática será la misma. Este grupo se estaría en segundo lugar por número de participantes.
Luego estarían en menor número los de ocho de calificación; A estos ya se les podría escuchar temas como la música, literatura y temas afines, algunas pláticas técnicas y la discusión sobre temas internacionales, así como los últimos adelantos científicos y de cómo se desarrollará en el futuro la situación en el medio oriente, tomando en cuenta el último simposio al que acudió en Londres. De este grupo en adelante ya no se encontrarán mujeres, ya que todas las de este nivel estarán muy ocupadas dedicadas a los negocios o la política y no tendrán tiempo para fiestas y reuniones de tipo social Los participantes de este grupo serán muy pocos y cuando mucho se juntaría una mesa.
Los de nueve y diez se verían muy poco en estas reuniones ya que se aburrirían como ostras al no tener a nadie para compartir la plática, de modo que si de casualidad se encuentra uno en el lugar, lo mas probable es que se encuentre solo y por poco tiempo. Ya que después de haber cumplido con presentarse en el lugar, tomara las de Villa Diego.
Desde luego que en estas reuniones quedara totalmente prohibido escalar los grupos, de modo que en caso de que se encuentre en un grupo mayor a uno perteneciente a un grado inferior, se le condenará prisión por un tiempo considerable y en caso de reincidencia, a muerte. Podrá sentarse a escuchar la conversación de la mesa de grado superior a una distancia adecuada, siempre y cuando cuente con el consentimiento de los ahí reunidos, con la advertencia tácita de no abrir la boca ni en caso de incendio.
Pero no todo sería miel sobre hojuelas, para implementar este sistema una vez desarrollado el equipo, que supongo sería una especie de cabina telefónica con un asiento y un casco lleno de cables, en el que uno pasaría para que se le hicieran las mediciones correspondientes antes de la expedición de la credencial, la que podría ser en combinación con la de votar con fotografía, solamente que agregándole un renglón en el que se indicaría con numero y letra el nivel de inteligencia del portador.
Esto representaría una ventaja no solo para las reuniones, se evitaría el tener un jefe mas bruto que uno, ya que los puestos se darían de acuerdo a conocimientos,, experiencia y sobre todo a inteligencia.
Así podríamos ver las ofertas de empleo:
—Solicitamos persona con credencial de siete para puesto administrativo. Inútil presentar credencial de seis.—
—Solicitamos persona para guardia de seguridad; Credencial uno. Use zapatos.—
—Chofer para Combi no importa numero de credencial—
—Busco dama buena presencia fines matrimoniales, credencial cinco. Favor de mandar foto de la credencial.—
—Se gratificará persona devuelva credencial dos extraviada olvidada en taxi hace un año—
Pero aquí empiezan los problemas. Inmediatamente el gobierno se daría cuenta de la mina de oro que representaría la expedición de credenciales e inmediatamente crearía una oficina dependiente del IFE o Gobernación, para la expedición de las mismas y la denominaría RENAINT (registro nacional de inteligencia). Y lanzaría un concurso el la que probablemente ganaría alguien como Caballo el argentino del RENAVE. El que desde luego tendría que comprar los equipos al mismo proveedor que vendió los de la verificación vehicular.
Posteriormente empezaría el calvario del ciudadano, al que se le exigiría dicha credencial para cualquier trámite y así obligarlo a pagar por la expedición de la misma; Además de que para la obtención de la credencial, aparte del pago correspondiente debería presentar en original y dos copias certificadas: Acta de nacimiento, certificado de no antecedentes penales, credencial para votar con fotografía, certificado de no adeudo, cartilla de vacunación, cartilla del servicio militar liberada, pasaporte vigente, licencia de manejar, credencial del club al que pertenezca, bendición papal, inscripción al CURP, credencial del IMSS o ISSSTE, tarjeta de circulación, pedimento aduanal, garantía del refrigerador, fe de bautizo, credencial del INSEN, las cinco últimas tenencias, la verificación vehicular, el boleto del estacionamiento y cien pesos en vales de gasolina. Todo esto para que en caso de faltar alguno de los documentos solicitados se vea uno obligado a ponerse a mano.
El problema sería que al solicitar nuestra credencial, la encargada del mostrador nos preguntaría como lo hacen con los permisos para conducir —¿Con examen o sin examen?— Lo que daría al traste con mis buenas intenciones.
Igualmente se daría, que como nadie está conforme con ser estúpido, los comerciantes de Tepíto harían su agosto con credenciales clonadas y nos encontraríamos con que todo mundo es inteligente.
Además de que como dicen. A río revuelto……………
Se formarían grupos de damas voluntarias para la superación del imbécil, haciendo teletónes para recabar fondos para la causa.
Se formarían grupos para la defensa de los imbéciles, alegando discriminación y se formaría una oficina en derechos humanos para su defensa.
Otros se agruparían como imbecilifobicos y harían manifestaciones en las que quemarían además de coches, las imágenes de políticos de todo el mundo.
El clero recomendaría paciencia cristiana con los imbéciles y aprovecharía para pedir más limosna y condenar el aborto.
Anunciarían productos para quitar lo imbecil —FATACHE que encapsula lo imbécil—
Se haría un fideicomiso para la construcción de un monumento al imbécil desconocido. Para lo que se pediría ayuda internacional.
Además de que tendríamos que cambiar la credencial cada año, dado que día a día se vuelve uno más bruto.
Lo anterior daría al traste con mis buenas intenciones para arreglar el mundo, lo que me clasificaría en nivel dos.