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Agosto 8, 2007

INTELIGENCIA

Publicado por apuntes en General

Al grito de ¡que bruto eres! Dio principio una terrible pelea entre dos conocidos míos que habían sido amigos desde la infancia. Lo que me puso a pensar que es un gran insulto para cualquiera, el menospreciar el funcionamiento de su cerebro. El que todos tenemos, pero de diferente capacidad para comprender todo el ámbito de situaciones y conocimientos que suceden durante la vida diaria

Y así podemos ver que no existe nadie que se considere falto de inteligencia y si uno le pregunta a cualquiera, que cual considera que es su grado de inteligencia en la escala del uno al diez, todo mundo se clasificara entre el ocho y el diez, lo que conlleva a pensar que no existen brutos en este mundo, no obstante que muchos de los interrogados tienen una inteligencia que se podría clasificar en uno o dos de la mencionada escala.

Cuantas veces no hemos dicho —que pendejo es mi compadre o fulano— sin pensar que posiblemente el interfecto sea menos imbécil que nosotros, que desde luego y para seguir con las reglas nos consideramos inteligentes, lo que posiblemente sea el primer signo de falta de inteligencia.

Igualmente achacamos el triunfo económico a la inteligencia de tal o cual individuo, lo cuál no creo que tenga relación alguna, ya que se puede ser muy bruto para una cosa y al mismo tiempo una lumbrera para otra, dado que no existe un inteligente completo en todas las áreas de la vida.

Dado lo anterior se me ocurre que en lugar de gastar las cantidades estratosféricas que se invierten en diferentes investigaciones que no sirven para maldita cosa, sería de mas utilidad enfocar ese gasto a tratar de diseñar una maquina que mida automáticamente y expida una credencial, en la que quede asentado el grado de inteligencia de hombres y mujeres, lo cuál sería la panacea en este mundo. Se acabarían las discusiones, ya que se podría discernir con cualquier persona y tema en los mismos términos, siempre y cuando antes de iniciar la plática se mostrara la respectiva acreditación para demostrar la compatibilidad de nivel de los participantes.

Se imaginan la maravilla que sería el poder llegar a una fiesta o reunión, en la que el anfitrión o las personas designadas para ello, le pidieran al entrar al lugar que mostrara su credencial, para comprobar su nivel mental y posteriormente sentarlo en una mesa acorde con su inteligencia. Se terminaría la zozobra de tener que aguantar al cuñado del anfitrión, que solamente habla de los problemas del país o cualquier otro tema que no nos importa en lo mas mínimo y lo que es peor, se siente superinteligente, no obstante que es retrasado mental, con lo que nos arruina la velada. O en caso contrario nosotros podríamos arruinársela a una persona más inteligente que nosotros. De modo que con este sistema las fiestas y reuniones serian felicidad pura.

Otra de las ventajas del sistema sería que quedaría prohibido so pena de muerte el contraer nupcias con una persona de notoria mayor o menor capacidad de raciocinio, se imaginan la felicidad de los matrimonios en donde se podría discutir de tu a tu con el cónyuge  En donde se podría entender sin la menor discusión que no puede uno llevarla a tal o cuál lugar, o que no anda uno  tirándole los perros a Chayito, dado que es casada.

Así se formarían los grupos en las reuniones, de acuerdo con el número indicado en la credencial, Los de grado cinco y menores se verían en acalorada plática sobre el futuro del Atlante, el Tri, o cualquier otro tema relacionado al fútbol, toros, motos, computadoras o cualquier otro tema en el que los participantes platicarían sobre asuntos que no los llevarán a ningún lado, ya que aparte de que los desconocen,  no pueden influir en el futuro de lo que platican, ya que seguirán siendo las masas que enriquecen a un grupo de inteligentes. Otro tema serán las conquistas amorosas. También se podría escuchar—, si uno se acerca lo suficiente— algo sobre la forma de administrar el país por parte del gobierno En caso de ser mujeres la platica se centraría en las sirvientas, los hijos y lo caro que esta el super; Este grupo sería el mas numeroso y animado en cualquier sitio.

Enseguida estarían los de clasificación seis y siete en los que la plática se centraría en el trabajo y como le ha ido a cada uno de los participantes en sus respectivos rubros, siendo lo mas lógico que se junten por áreas de interés. Desde luego que todos sonarán como que la vida les sonríe y cada día les va mejor, platicaran de las últimas vacaciones o convención a la que los llevaron con gastos pagados por parte de la empresa. En caso de ser mujer la plática será la misma. Este grupo se estaría en segundo lugar por número de participantes.

Luego estarían en menor número los de ocho de calificación; A estos ya se les podría escuchar  temas como la música, literatura y temas afines, algunas pláticas técnicas y la discusión sobre temas internacionales, así como los últimos adelantos científicos y de cómo se desarrollará en el futuro la situación en el medio oriente, tomando en cuenta el último simposio al que acudió en Londres. De este grupo en adelante ya no se encontrarán mujeres, ya que todas las de este nivel estarán muy ocupadas dedicadas a los negocios o la política y no tendrán tiempo para fiestas y reuniones de tipo social Los participantes de este grupo serán muy pocos y cuando mucho se juntaría una mesa.

Los de nueve y diez se verían muy poco en estas reuniones ya que se aburrirían como ostras al no tener a nadie para compartir la plática, de modo que si de casualidad se encuentra uno en el lugar, lo mas probable es que se encuentre solo y por poco tiempo. Ya que después de haber cumplido con presentarse en el lugar, tomara las de Villa Diego.

Desde luego que en estas reuniones quedara totalmente prohibido escalar los grupos, de modo que en caso de que se encuentre en un grupo mayor a uno perteneciente a un grado inferior, se le condenará prisión por un tiempo considerable y en caso de reincidencia, a muerte. Podrá sentarse a  escuchar la conversación de la mesa de grado superior  a una distancia  adecuada, siempre y cuando cuente con el consentimiento de los ahí reunidos, con la advertencia tácita de no abrir la boca ni en caso de incendio.

Pero no todo sería miel sobre hojuelas, para implementar este sistema una vez desarrollado el equipo, que supongo sería una especie de cabina telefónica con un asiento y un casco lleno de cables, en el que uno pasaría para que se le hicieran  las mediciones correspondientes antes de la expedición de la credencial, la que podría ser en combinación con la de votar con fotografía, solamente que agregándole un renglón en el que se indicaría con numero y letra el nivel de inteligencia del portador.

Esto representaría una ventaja no solo para las reuniones, se evitaría el tener un jefe mas bruto que uno, ya que los puestos se darían de acuerdo a conocimientos,, experiencia y sobre todo a inteligencia.

Así podríamos ver las ofertas de empleo:

 —Solicitamos persona con credencial de siete para puesto administrativo. Inútil presentar credencial de seis.—

—Solicitamos persona para guardia de seguridad; Credencial uno. Use zapatos.—

—Chofer para Combi no importa numero de credencial—

—Busco dama buena presencia fines matrimoniales, credencial cinco. Favor de mandar foto de la credencial.—

—Se gratificará persona devuelva credencial dos extraviada olvidada en taxi hace un año—

Pero aquí empiezan los problemas. Inmediatamente el gobierno se daría cuenta de la mina de oro que representaría la expedición de credenciales e inmediatamente crearía una oficina dependiente del IFE o Gobernación, para la expedición de las mismas y la denominaría RENAINT (registro nacional de inteligencia). Y lanzaría un concurso el la que probablemente ganaría alguien como Caballo el argentino del RENAVE. El que desde luego tendría que comprar los equipos al mismo proveedor que vendió los de la verificación vehicular.

Posteriormente empezaría el calvario del ciudadano, al que se le exigiría dicha credencial para cualquier trámite y así obligarlo a pagar por la expedición de la misma; Además de que para la obtención de la credencial, aparte del pago correspondiente debería presentar en original y  dos copias certificadas: Acta de nacimiento, certificado de no antecedentes penales, credencial para votar con fotografía, certificado de no adeudo, cartilla de vacunación, cartilla del servicio militar liberada, pasaporte vigente, licencia de manejar, credencial del club al que pertenezca, bendición papal, inscripción al CURP, credencial del IMSS o ISSSTE, tarjeta de circulación, pedimento aduanal, garantía del refrigerador, fe de bautizo, credencial del INSEN, las cinco últimas tenencias, la verificación vehicular, el boleto del estacionamiento y cien pesos en vales de gasolina. Todo esto para que en caso de faltar alguno de los documentos solicitados se vea uno obligado a ponerse a mano. 

El problema sería que al solicitar nuestra credencial, la encargada del mostrador nos preguntaría como lo hacen con los permisos para conducir —¿Con examen o sin examen?— Lo que daría al traste con mis buenas intenciones.

Igualmente se daría, que como nadie está conforme con ser estúpido, los comerciantes de Tepíto harían su agosto con credenciales clonadas y nos encontraríamos con que todo mundo es inteligente.

Además de que  como dicen. A río revuelto……………

Se formarían grupos de damas voluntarias para la superación del imbécil, haciendo teletónes para recabar fondos para la causa.

Se formarían grupos para la defensa de los imbéciles, alegando discriminación y se formaría una oficina en derechos humanos para su defensa.

Otros se agruparían como imbecilifobicos y harían manifestaciones en las que quemarían además de coches, las imágenes de políticos de todo el mundo.


El clero recomendaría paciencia cristiana con los imbéciles y aprovecharía para pedir más limosna y condenar el aborto.

Anunciarían productos para quitar lo imbecil —FATACHE que encapsula lo imbécil—

Se haría un fideicomiso para la construcción de un monumento al imbécil desconocido. Para lo que se pediría ayuda internacional.

Además de que tendríamos que cambiar la credencial cada año, dado que día a día se vuelve uno más bruto.

Lo anterior daría al traste con mis buenas intenciones para arreglar el mundo, lo que me clasificaría en nivel dos.

Abril 30, 2007

CANSULTA MEDICA

Publicado por apuntes en General

CONSULTA MÉDICA.PorCarlos Ugnacio. 

 


Viéndome en la necesidad de solicitar una opinión facultativa sobre un terrible dolor que me atacó repentinamente entre el cuajo y la montalaya y como siempre sucede en esos casos, de momento no se recuerda el nombre de algún  médico, que se dedique a ese oficio como en la antigüedad, — me refiero a mis tiempos — en el que el mismo galeno igualmente recetaba un té para curar el empacho, que atendia un parto o curaba el pericardio supurado, lo cual para el paciente era muy cómodo, ya que amén de que lo examinaban a domicilio, muchas veces le regalaban la medicina, que si bien su efectividad era relativa dados los adelantos y conocimientos de la época,  en algunas ocasiones  surtía efecto, creo yo que mas por la fe que se le tenía  al médico, que por el contenido químico del menjurje que se recetaba. Bueno, pero volviendo al tema, en ese caso todo mundo que uno conoce y que por una indiscreción menciona en su presencia el mal que le aqueja, empieza a recomendar un sinnúmero de médicos especialistas, que como los apóstoles y profetas de la biblia han hecho curaciones maravillosas, siempre en una tía, una hermana, un primo o en otra persona allegada y a la cual han salvado milagrosamente, dado que ya tenían un pie en la sepultura, de acuerdo con las opiniones de otros médicos diferentes al recomendado, ofreciéndote el que menos conseguir el teléfono y el que mas hacerte la cita y acompañarte a la consulta, lo cual queda por lo general en solo las promesas. 

Pero resulta que después de llegar a casa con los bolsillos del saco llenos de servilletas de papel con nombres que no te dicen nada, tu mujer te informa por medio de un parte casi militar, que tienes cita el día viernes a las cuatro de la tarde con el Dr. Fulano, — que según le dijeron es de lo mas atinado ya que curó de la vesícula a la suegra de la recomendadora — haciéndote la  suplica  de que seas muy puntual ya que te hará un “huequito” para atenderte dado que tiene llena su agenda, pero dado que eres recomendado te atenderá; Lo malo es que esto te lo informan el lunes y estarás con la zozobra de la cita durante toda la semana, despertando agitado por las noches con la pesadilla de que se te olvido la dichosa cita o llegaste tarde.Por fin llega el mentado viernes y desde las diez de la mañana empiezas a ver el reloj cada cinco minutos temiendo que por algo se te haga tarde; Ese día vas a comer con los amigos pero suprimes el alcohol o si la necesidad apremia te tomas un vodka, esto con el objeto de no despedir olor a borracho durante la consulta. 

Terminas de comer la botana a la carrera y a las tres de la tarde emprendes el viaje a la dirección que te anotó tu mujer en una hoja papel arrancada de un cuaderno y  — !Por fin¡ —  llegas a la dirección con el tiempo holgado no obstante que en el estacionamiento se tardaron quince minutos en recibirte el coche y que tardas  otros diez negándote con los aborígenes del lugar a que  lo laven, pulan, enceren, cambien los hules de las puertas o le ajusten el motor; lo que más desconfianza te da es cuando te preguntan — ¿ cuanto se va a tardar?–– A lo que a mi se me ocurre otra pregunta — ¿ para qué quieren saber? 

Al ingresar al edificio te das cuenta que  en realidad no necesitaba la dirección exacta, ya que no sé por que razón, todos los edificios de consultorios tienen un olor característico que los distingue de cualquier otro tipo de inmueble, además de otras características como son los elevadores, los que además de una lentitud exasperante, por lo general carecen de focos en los botones llamadores, de modo que no sabes si el elevador viene o está descompuesto y en el caso que el foco esté en buenas condiciones, el plástico del botón está roto debido a la compulsión humana de oprimirlo no obstante que este indique que ya ha sido llamado y que viene en camino. Todo mundo que llega lo oprimirá con fuerza una o varias veces como si esto acelerara la velocidad del aparato o por medio del botón  repartieran turnos para abordarlo. Bueno al fin se abre la puerta del elevador y  me precipito a su interior temiendo no poder hacerlo dada la capacidad del mismo y el número de aspirantes a pasajero; Pero en fin ya estoy adentro viendo una placa que dice — “CAPACIDAD MAXIMA 250 KG.” —  De modo que los que los que construyeron el elevador piensan que en cada vestíbulo de edificio existe una báscula, para que cada persona se pese antes de subir al elevador y posteriormente se haga una selección para no exceder el peso permitido, por lo que después de hacer un cálculo mental del peso de mis acompañantes y el mío propio, respiré tranquilo al ver que cuando mucho, estabamos excedidos por cien kilos en el peso permitido.  

En el momento que la puerta se cerró, se formó una cofradía dentro del minúsculo espacio, que podría ser comparable a la masonería o por lo menos a un club de tejido, como si todos participáramos de un viaje que nos conduciría al transbordador Apolo; Una voz femenina me saco de mis pensamientos — ¿ A qué piso va? — Era la pasajera que le había correspondido el lugar frente a la destartalada placa de mando y para evitar que todo mundo le diera un “arrimón” con el pretexto de oprimir los botones, ella lo hacia de buena gana; Yo le respondí — Al quinto por favor — con mi mejor sonrisa como corresponde a todo socio del club. Y así empezaron a descender piso por piso cada uno de los miembros del club, los que se despedían de los que quedábamos a bordo con un  “Buenas tardes”, como si nos conociéramos de toda la vida o fuésemos la tripulación de un trasatlántico que acaba de amarrar en algùn puerto de Africa. Cosa que yo hice igualmente temiendo que de no hacerlo se me retiraría la credencial de socio. 

Por fin llegué al consultorio y de inmediato me dirigí a la recepcionista, secretaria o el titulo que se le quiera dar y con gran orgullo de estar puntual a la cita, le hice saber mi nombre y que tenia cita a las cuatro con el Dr. Fulano. Ella en forma indiferente sacó una agenda la que después de revisarla me miro y dijo — ” Pos” no lo tengo registrado, ¿Cuando hizo la cita? — La hicieron el lunes pasado señorita me recomendó la Sra. Ortíz que es muy amiga de la esposa del doctor, — “pos” por eso no lo tengo registrado pero tome asiento, el doctor está retrasado, está en una operación.— Pienso, espero que eso de retrasado se refiera al tiempo y no a la capacidad mental del doctor; Humildemente obedezco y empiezo a recorrer con la vista la decoración del cuarto; Unos cuadros que son merecedores de un lugar mas apropiado, como puede ser la cervecería “La Villa de Sarria” o la parte trasera externa de un microbús. Yo para hacer plática le comento — ¿De quien son esos cuadros? — A lo que me responde con toda candidez, pensando que pregunto por el propietario de los adefesios y levantando la vista de su tejido, que no ha dejado por un momento desde que llegué, a excepción del momento que se tomo para revisar la agenda — Son del doctor, los pintó su Señora.—En eso sonó el teléfono; En lo que contestaba llega otro paciente, una señora de edad que seguramente es cliente asidua del doctor, ya que entra y se sienta frente a mí y espera que la recepcionista cuelgue el teléfono, que por lo que pude oír era una llamada cuyo objetivo era saber si al mole de olla le ponía canela; Una vez que el auricular se encuentra en su lugar, le pregunta, — “Buenas Luchita ¿y el Doctor?” — Y Luchita le responde lo mismo que  me informo a mí. 

!Carajo¡, las cuatro y media y ni sus luces de este desgraciado; Me decido a tratar de leer una revista de las muchas y muy manoseadas que hay en desorden sobre la mesa, tomo una al azar y paso rápidamente las hojas con la esperanza de encontrar algo que valga la pena, me detengo en una y veo que hablan del descubrimiento de la penicilina, veo la fecha de la revista y me doy cuenta que es de 1946, por lo que la dejo y reviso otras para ver si no tienen la crónica de la botadura del arca de Noé; Ya para esto hay dos pacientes mas en la sala y empiezo a comparar el comportamiento de los pacientes  con el de los perros callejeros; Para todas las actitudes caninas veo que existe una contraparte en las humanas; Todo mundo que llega, es escrupulosamente analizado por los demás pacientes tal y como lo hacen los grupos de perros callejeros al ver a un animal extraño en su zona, al que se le acercan desconfiados a olerle el trasero, — cosa que entre los asistentes al consultorio seria de muy mal gusto,—  por lo que se substituye con una mirada escrutadora, para posteriormente substituir el movimiento  de cola aprobatorio, con una tímida sonrisa que indica que es bienvenido a ese lugar. 

Ya son las cinco de la tarde y del médico ni sus luces; La asistente ya sacó  su televisión, que yo creo que para lo único que sirve, es para oír los programas de T.V. ya que dudo mucho que alguien pueda ver algo en esa pantalla del tamaño de un timbre de correo, pero que suena de una forma chillona inaguantable, por lo que todos los concurrentes nos enteramos de la situación que guarda la protagonista de la telecomedia de las cinco, ya que además del ruido, el grupo femenino que se ha formado durante la larga espera, comentan entre todas ellas los pormenores del terrible enredo que solo se le puede ocurrir a la calenturienta mente del escritor de la obra. 

En eso no sé si es que ya estaba soñando con los ojos abiertos, pero escuche unas fanfarrias y cruzo como exhalación frente a mí, una figura que mal pude distinguir, a no ser por un  murmurado tímidamente “Buenas tardes” acompañado por una estela de olor a buen coñac y el saludo entusiasta de los pacientes que veíamos al fin una esperanza en que nuestra espera terminara. 

Inmediatamente detrás del doctor, la asistente después de bajar el volumen a la televisión, se introdujo en el consultorio con una libreta en la mano; Los que quedamos fuera empezamos a intercambiar miradas ya no tan amistosas, solamente de pensar que sean otros los recibidos antes de nosotros, pienso y me río en lo mas intimo, “si supieran que soy el primero”, dado que según me prometieron  me haría un huequito dado que soy recomendado. 

En eso sale el mastodonte o sea la auxiliar — a la que no había visto con detenimiento y hasta  ese momento me di cuenta de su volumen — y ante nuestra mirada de desesperación dice: Señora González………pase por favor. 

!!!!!!Carajo¡¡¡¡¡¡ Para qué me hicieron venir a las cuatro, ya van a dar las seis y pasan a esta vieja que llego después de mí; Por mi mente corre la idea de salirme del consultorio y dejar con un palmo de narices al galeno, a su secretaria y pacientes, pero me arrepiento al pensar en tener que repetir el vía crucis desde el principio, después de que según yo ya voy en la segunda caída, de modo que solamente intercambio miradas de desaprobación con los compañeros de sala y haciendo de tripas corazón tomo asiento nuevamente. 

Y así transcurre el tiempo entre revistas arcaicas, vecinas de la secretaria que pasan a cobrarle lo de la tanda, visitadores médicos con mas paciencia que el santo Job, la telecomedia y un sinfín de personajes sacados de un libro de ciencia-ficción y una esperanza de que cuando se habrá la puerta nuevamente, sea yo el afortunado de pasar a ese recinto, que espera uno que en su interior se solucionen todos los males. 

Por fin se abre la puerta y el mastodonte murmura dirigiéndose a mí— pase por favor — a lo que yo respondo con un salto felino para posicionarme en el umbral de la puerta, donde la susodicha me franquea la entrada sin soltar el picaporte, con el objeto de cerrar la puerta en cuanto me encuentro en el interior, como para evitar que me arrepienta. Ya en interior al fin puedo ver a la eminencia que es totalmente diferente de lo que me había imaginado, siendo que sin la bata blanca, jamás hubiera yo pensado en consultarlo; Intercambiamos  saludos al mismo tiempo que obedezco a la indicación que me hace de sentarme frente al escritorio. 

      Buenas tardes, mucho gusto — al momento que me extiende amistosamente la mano.      Buenas tardes Doctor —  Mientras pienso que si no pudiese haberme recibido antes de las siete. Me llama la atención que el olor a coñac desapareció misteriosamente, dejando en su lugar a pasta de dientes  con olor a menta.      Cuénteme que le pasa —Después de haber anotado en una hoja mis generales y dos o tres preguntas estúpidas sobre mi edad y sexo. — A  ver pásele por acá. 

Me indica que me acueste en una mesa de auscultación y empieza a palparme el abdomen con tal fuerza que estoy seguro que me podía tocar las vértebras por enfrente. — ¿Le duele? — A lo que respondo afirmativamente mientras pienso —como no me va a doler, me dan ganas de darle una patada en los bajos y repetirle la pregunta. 

      Bueno ya terminamos — me dice mientras se lava las manos, mientras yo trato de superar el dolor que me produjo la auscultación  

Nuevamente en el escritorio y en lo que contesta el teléfono aprovecho para echarle una mirada a su título que se encuentra colgado en medio de muchos diplomas en diferentes idiomas, siendo algunos de congresos en los que no creo que halla aprendido nada, ya que todos esos congresos son para graduarse en aptitudes báquicas y nada mas. 

Escribe en un bloc de recetas y me alarma el ver que termina de llenar la primera hoja y sigue a la segunda y a una tercera las que me entrega de una en una, con su correspondiente explicación — Estas medicinas se las va a tomar por un mes; va a suprimir el alcohol, tabaco, irritantes, desveladas y sobre todo no haga corajes. La segunda y tercera hoja eran no para mi sino para el laboratorio, ya que me mandaba hacer desde lamparoscopia de los oídos por vía rectal, hasta la remedición de las dioptrías de mis lentes, esto pasando por los consabidos análisis de sangre y demás desecho corporal que exista analizable, todo con la recomendación explícita de que me los hiciera en los “Laboratorios Tales” ya que son los únicos a lo$ que le$ tiene confianza.   Lo espero en un mes — me dice mientras me extiende la mano nuevamente. 

Como es de suponerse, después de pasar con el mastodonte a que me aplicara mi cuota de setecientos pesos, ya que era la primer consulta y con él animo por los suelos, pense que todavía me podía pasar a la cantina a jugar una partida  dominó si es que tenía con quien, ya que eran las ocho de la noche. 

Pues resultó que encontré a los amigos que seguían  desde el medio día que los dejé para acudir con el médico, pegados al dominó, de modo que  decidí incorporarme y jugar una ronda por los tragos; En esas estaba y a punto
de cerrar  a unos,  cuándo me ataco consabido dolor, por lo que suspendí la partida, parándome a la barra a platicar mi pena con el cantinero, el que después de escuchar el relato de mis males me dijo — Lo que pasa mister es que tiene un pedo atorado, ahorita le doy algo pa’eso — y ni tardo ni perezoso me preparo un menjurje con sabor a anís —écheselo hasta el fondo — me ordenó, cosa que hice de inmediato  y en diez minutos había desalojado el gas que atinadamente me diagnosticó el cantinero, sin necesidad de tanta espera y diploma pegado en la pared. 

 

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Abril 16, 2007

VIAJAR-VIAJAR

Publicado por apuntes en General

!!!!! VIAJAR, VIAJAR¡¡¡¡PorCarlos Castro Robles. 


 

Viajar, viajar, viajar, es algo implícito a la forma de ser del ser humano, ese incontenible afán de conocer otros lugares, otros pueblos, otras costumbres, siempre han llamado la atención en todas las culturas y tiempos. Primero con las migraciones para buscar nuevos lugares donde los climas fueran más benignos, donde la caza o recolección de alimentos fuese más fácil. Posteriormente por el afán de conquista y dominación para la obtención de riquezas y la implantación de ideas religiosas con el mismo objeto. 

Afortunadamente de esos viajes surgieron las amalgamas de culturas, las que hasta nuestros días vemos, de forma fehaciente, influencias como en la gastronomía, la lingüística, religión, arquitectura, etc., 

Actualmente el viajar mas que nada,  ha dado una posición social, que se manifiesta en cuantos lugares habéis estado, sin importar, que no recuerdes si estuviste en tal o cual lugar o si solamente lo soñaste, dada la premura para visitar seis países en un solo día. Pero conque aparezca en el itinerario del viaje, te das por bien servido. Por lo que al preguntarle a una amiga o tía  que no haz visto desde el día de tu primera comunión, — que no sé, por que peregrina idea se te ocurrió visitarla, — si conoce tal o cual lugar,  te responderá, — ¡desde luego¡ — y con gran orgullo manifestará que si lo conoce, dado que desayunaron en ese lugar en el aeropuerto, de paso a las islas de la Macronecia, en el viaje que hizo en el 67. 

Luego de manifestar lo anterior aprovechará para relatarte durante el tiempo que tu paciencia lo soporte, los pormenores de ese viaje tan recordado; te dará los detalles desde su traslado al aeropuerto, no sin antes explicarte que a su gato de nombre Ramón, lo dejo encargado con su vecina a la cual “le gustan mucho los animales”. Te describirá el avión y la comida que le dieron a bordo, desde luego que pidió que le dieran un asiento en la ventanilla, pues es probable que sea la primera (y última) vez  que abordó un avión y quería ver como es su pueblo visto desde las alturas. Para esto te relatará en medio de tus bostezos, la seguridad que sentía al tener, durante el despegue del aparato, entre las manos el escapulario de la Virgen de la Menopausia,  a la que le tiene mucha devoción. 

Si para esto no te haz quedado dormido, viene la amenaza mayor. Del ropero y en medio de jadeos, saca unas cajas y ¡¡¡oh Dios!!! Un álbum de fotos. De las cajas metálicas que en sus mejores épocas contuvieron galletas surtidas, empieza a sacar los objetos más dignos de la basura que te puedas imaginar, un boleto de autobús de las islas Caimán, recuerdo del día que los abandonó el guía de turistas, y se vieron forzados a regresar en transporte publico al hotel, el que por cierto la categoría era de una estrella y en el que se les aclaro que el precio del viaje era en habitación con ocupación cuádruple, valiéndoles un carajo que el folleto dijese que los hoteles eran de primera clase, lo cuál es un término por demás ambiguo. 

Enseguida saca unos sobres de champo, un cenicero, un pedazo de tela para limpiar zapatos, así como un sinnúmero de porquerías que ostentan los logotipos del hotel o restorán de donde fueron sustraídas. Y así siguen surgiendo los objetos más increíbles, los boletos del avión ya cancelados, un plato con el nombre de la línea aérea, un paquete de chicles que le dieron cuando se le taparon los oídos, varias servilletas de papel de los restoranes, donde  se sentó a descansar los pies, los que ya le pulsaban como teléfono ocupado,  después de caminar por horas por calles que no tienen nada fuera de lo común, — a excepción de estar en un país extranjero — y así podrá seguir sacando en forma interminable objeto tras objeto, cada uno de los cuales se verá acompañado de su correspondiente historia. 

Si tiene suficiente confianza con el oyente, le relatará, que pensaba que estaban incluidas todas las comidas, ya que el plan que les entrego la agencia de viajes decía propinas incluidas; Era de suponer que si se incluyen las propinas, cuantimás las comidas, pero la sorpresa es cuando te das cuenta, que con letra menuda dice en el rubro de alimentos, desayunos continentales, lo que traducido al sefardita tardío, quiere decir una taza de café negro y un pan tostado, desayuno que envidiaría cualquier residente de un campo de concentración, pero que definitivamente no es suficiente para una persona acostumbrada a desayunar como Dios manda, dejándote con un palmo de narices al pretender comer o cenar por cuenta de la agencia de viajes, la que se niega rotundamente a proporcionar nada que no este indicado claramente en el folleto, alegando que es parte de tu libre albedrío, por lo que ellos no pueden intervenir en tu decisión, de elegir donde ingerir tus sagrados alimentos, por lo que  parte del viaje se la pasó muerta de hambre, por no tener calculadas dichas erogaciones. Alegando a su regreso que la pérdida de peso fue de “tanto que caminó”, para ver lo que ya había visto en las revistas y folletos de la agencia. 

Después de haber tratado inútilmente de despedirte varias veces de tu anfitriona, por considerar haber cumplido con la afición y de ver frustrado tu deseo de salir en hombros, no te queda mas remedio que seguir escuchando sus aventuras, dado que te propone que te quedes a merendar, con lo que un escalofrío  te recorre la espalda y piensas    bueno al fin que esto me pasa cada 20 años y esta tía no creo que los viva — y así viene la segunda embestida; Entre sorbos de chocolate y unos pastelillos, — que supones fueron sobrantes de la última cena.— Té relatará paso por paso, las excursiones que a bordo de un autobús la llevaron a ver unos lugares “increíbles”, solamente que no recuerda los nombres, ni sabe que vio, esto a causa de que tal como lo indicaba la agencia “todos los turs serán acompañados por un guía bilingüe”, pero lo que no dijeron, que era bilingüe hablando con el acento mas puro, el sánscrito e inglés, ya que siempre se considera que el sinónimo de turista es norteamericano y por lo tanto debe de traducirse todo al inglés. Por lo que la tía se ha quedado en Babia y lo mismo le habría dado estar en la Macronecia, que en la Toja de Galicia. 

Lo que sí recuerda es el día que los llevaron a dar de comer a las mantarrayas, lo cual según dice fue una experiencia inolvidable, a no ser por la quemada de espalda que sufrió, ya que nadie de sus compañeros le quiso poner loción protectora contra el sol. De modo que se la paso al rayo del inmisericorde sol con una blusa de espalda descubierta ya que era la única disponible, dado que su equipaje se perdió en la línea aérea y mientras ella les daba de comer a dichos animales, su maleta se encontraba en el vestíbulo del Hotel Baranoff de Juneau en Alaska. Por lo que según los cánones de la IATA, al no llegar su maleta, se le indemnizó con la cantidad de trescientos pesos contantes y sonantes, siendo suficientes para comprarse la blusa en marras y un cepillo para dientes, por lo que el resto del viaje se dedicó a mendigar pasta dental con los compañeros de infortunio, además verse obligada a dormir todas las noches del viaje, en traje de rana o sea descalza hasta el cuello.
En fin para esto tu ya te encuentras en estado catatónico y armándote de valor, pretextando el tener que ir a comulgar a primera hora, te despides no sin antes prometer que regresarás, —  (como dijo McArtur en Filipinas después que los japoneses lo derrotaron), — ya que no te dio tiempo de ver las fotografías y que te contara que ya solamente le faltan dos pagares para saldar la deuda de ese viaje.
 

Nota: La maleta ya apareció. 



 

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